jueves, 25 de febrero de 2010

Poema de Amor "Te Deseo"

Sigo desordenando cajones, desempolvando recuerdos y rescatando palabras que en algún momento, me han hecho reflexionar o sencillamente por alguna razón, me han tocado alguna de esas "fibras" sensibles que todos tenemos.
Se trata de un poema de amor, atribuido a Víctor Hugo...

TE DESEO
Te deseo primero que ames, y que amando también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar, no guardes rencores.
Te deseo también que tengas amigos,
Y que, incluso malos e inconsecuentes,
Sean valientes y fieles, y que por lo menos
Haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
Te deseo que tengas enemigos,
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas,
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos,
Cuando no quede más nada,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente te deseo que seas tolerante,
No con los que se equivocan poco,
Porque eso es fácil, sino con los que
Se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo que descubras,
Con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo,
Que existe y que te rodean, seres oprimidos,
Tratados con injusticia y personas infelices.
Deseo también que plantes tu semilla,
Por más minúscula que sea,
Y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez al año,
Pongas algo de ese dinero frente a ti
Y digas:”esto es mío”,
Sólo para que quede claro quién es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus defectos muera,
Pero que si muere alguno puedas llorar
Sin lamentarte y sufrir, sin sentirte culpable.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Entrevista con "Dios"

La radio siempre ha formado parte de mi vida. Recuerdo las mañanas en las que no tenía que madrugar para ir al colegio y despertaba con el sonido la radio, que siempre fue la mejor compañía de mi madre para llevar a cabo los "quehaceres domésticos". En casa siempre se escuchó la radio, había un aparato en casi todos los rincones y dependiendo del momento, se encendía uno u otro. La radio me acompañó en mi época de estudiante, mientras hacía los deberes e incluso mientras intentaba aprenderme alguna lección (mi madre nunca entendió que pudiera estudiar con la radio sonando en la habitación). El caso, es que además se convirtió en mi fiel amiga y compañera no sólo durante el día sino también y especialmente durante la noche. Recuerdo que me rendía al sueño escuchando programas como "Hablar por Hablar" u "Océano Pacífico". Historias de amor y desamor que tejían la madrugada, poemas que se tornaban cantos de sirena, mensajes en el aire y botellas en el mar.
Por casualidades de la vida, al cabo de los años, la radio se convirtió en mi sustento, en mi medio de vida, y tras los micrófonos pasé diez años que recuerdo con mucho cariño. Actualmente, vuelvo a estar muy vinculada a las ondas a través de mi "Trastero", un programa hecho a mi medida. Pero de eso ya te hablaré más adelante.
Fue precisamente surcando El Pacífico, donde escuché en la inolvidable y mágica voz de María Quirós, una historia que afortunadamente tuve tiempo de grabar, en aquellas viejas cintas de cassette que yo rebobinaba una y otra vez. En aquella época ni siquiera tenía ordenador en casa, Internet era una palabreja desconocida en mi vocabulario.
Hoy quiero compartir aquella historia, protagonizada por una periodista novata y un ser superior, al que llamaremos Dios, pero que bien podría llamarse de cualquier otra manera (puedes elegir). Quizás conozcas el cuento, probablemente lo habrás encontrado en alguna página de reflexiones si te gustan estas cosas, pero en cualquier caso, voy a dejarlo por aquí por si en algún momento te apetece releerlo.
"ENTREVISTA CON DIOS"
"Con mi título de periodista recién obtenido, soñé que tenía una entrevista con Dios.
Dios me preguntó...-¿Así que quieres entrevistarme?-. Bueno, si tienes tiempo.Dios sonrió –“Mi tiempo se llama Eternidad, y alcanza para todo”-, pero venga va ¿Qué pregunta quieres hacerme?.-Ninguna nueva ni difícil para ti. ¿Qué es lo que más te sorprende de los hombres?-y dijo:
Que se aburren de ser niños apurados por crecer, y luego suspiran por ser niños.
Que primero pierdan la salud para tener dinero y acto seguido pierden el dinero para recuperar la salud.Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven ni el presente ni el futuro.
Que viven como si no fueran a morirse y se mueren como si no hubieran vivido.
Y pensar que YO...Con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada dejó de hablar. Sus manos tomaron fuertemente las mías y seguimos en silencia. Después de un largo tiempo sin hablar y para cortar el clima le dije: -“¿Me dejas hacerte otra pregunta?”-No me respondió con palabras, sólo con sus tierna mirada.-¿Cómo Padre, qué le pedirías a tus hijos?-
Que aprendan...que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame, lo que pueden hacer es dejarte amar.Que aprendan que toma años construir la confianza y sólo unos segundos para destruirla.
Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quién tienen en sus vidas.Que aprendan que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.
Que no es rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
Que aprendan que deben controlar sus actitudes o sus actitudes los controlarán a ellos.
Que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos y que pueden tardar muchos años en ser sanadas.
Que aprendan que a perdonar se aprende practicando.
Que hay gente que los quiere mucho, pero simplemente no sabe cómo demostrarlo.
Que aprendan que el dinero lo compra todo salvo la felicidad.
Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.
Que los amigos de verdad son tan escasos, que quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un verdadero tesoro.
Que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.
Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.
Que de lo que siembran cosechan: si siembran chismes, cosecharán intrigas. Si siembran vientos, recogerán tempestades. Si siembran amor, cosecharán felicidad.
Que aprendan que la verdadera felicidad no es lograr sus metas, sino aprender a ser feliz con lo que tienen.
Que aprendan que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de sus decisiones. Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.
Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.
Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismo, llegan lejos en la vida.
Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora encuentran la fortaleza para vencer sus dolores.
Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos, o que al dejarlas ir, las deja para siempre a su lado.
Que a pesar de que la palabra amor puede tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso.
Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos; el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo.
Que nunca harán nada tan grande para que los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo a pesar de sus conductas".
Ahí queda eso...espero que a ti tampoco te deje indiferente esta bonita reflexión.

martes, 23 de febrero de 2010

Con las notas de una guitarra...

Los lametazos y gemidos de Maggie, a modo de buenos días, me hicieron experimentar una sensación más agradable de la habitual. Tras unos días con el ánimo a la altura de mis zapatos, empiezo a ver las cosas de otra manera, aunque confieso que no todo el mérito es mio. Es en los peores momentos cuando aprendemos a valorar determinadas cosas y también a quiénes están ahí "en las duras y en las maduras". Yo he tenido la suerte de contar con gente que me ha motivado a plantearme los problemas como un nuevo reto personal, que me empuje a encontrar soluciones, y sentirme orgullosa de ello.
A veces una simple frase puede marcar la diferencia entre tener un "día rojo" o un día teñido de nuestro color favorito. Una simple conversación puede alejarnos del "precipicio" y evitar que caigamos al vacío, e incluso que nos replanteemos qué hacer con nuestra rabia, destruir o construir...cada uno decide.
En estos días he recibido grandes regalos en forma de palabras y frases hechas. Algunas, llegadas desde miles de kilómetros de distancia y otras, susurradas directamente en mi oído.
Hoy quiero dedicar esta entrada a todas esas personas, que han hecho que no pesen tanto mis problemas, o al menos han tratado de hacerme entender que "todo pasa".
Gracias a todos los seguidores de "estos retales de mi vida" y a los que simplemente han pasado a curiosear, por haberme regalado lo más preciado que tenemos, un poco de su tiempo, aparcando sus propios problemas para hacerse eco de los míos.
Pero hoy también quiero dedicar unas líneas de esta entrada a alguien, que estoy segura, de un momento a otro pasará por aquí, sin hacer ningún ruido. De forma silenciosa, discreta y anónima, no dejará ningún retal que evidencie su visita. Tratará de averiguar qué es lo pasa por mi cabeza, e incluso de buscar respuestas a sus propias preguntas y dudas sobre mi.
A mi "trébol de la suerte", a mi particular "ángel de la guarda", quiero dedicar un pedacito de esta entrada por su constancia y su entrega incondicional.
Se merece esto y más, porque en los últimos meses de mi vida ha estado ahí como un auténtico guerrero, para luchar conmigo en una batalla que le pilló sin armadura ni munición. Como único escudo, una sonrisa de "barra libre", siempre preparada para mi.
Esto va por ti, porque has conocido mi peor "yo" y sin embargo nunca me has hecho un reproche. Te he convertido en el blanco perfecto de mis dudas y temores, y tu respuesta siempre ha sido "esto va a salir pa´lante".
Te he convertido en protagonista de comparaciones odiosas e inmerecidas, y tú no has cesado en tu empeño de demostrarme que no eres igual a nadie.
A pesar de todo y de todos, nunca me has dado la espalda, aún teniendo motivos alguna vez para darte media vuelta.
Te has ido colando poco a poco en mi vida, siguiendo el ritmo que yo misma he marcado, sin pedir ni exigir nada que yo no quisiera darte. Sin meterme prisa, respetando cada una de mis decisiones y ocupándote de mi desde una posición poco privilegiada. Pocas personas hubieran tenido tanta paciencia y comprensión, porque admito, que no te lo he puesto nada fácil.
Me has regalado noches en vela de risas y carcajadas, confesiones a la luz de la luna, días de sol cuando abundaban los nubarrones, palabras de aliento cuando me costaba respirar y reconciliaciones conmigo misma cuando me enfado con el mundo entero. Me has brindado tu casa con un "pase sin llamar" y hasta me has regalado tu suerte en una caja de cartón, sin olvidar esa "naranja" con la que intentase hacerme entender que no debo conformarme con mandarinas.
Te has mordido la lengua para no hacerme daño, y te has tragado tu rabia para no complicar más las cosas, y sé que te has olvidado muchas veces de ti mismo, para que no me sintiera tan sola. Jamás te ha importado la distancia de tu casa a la mía, ni la hora que marcara el reloj si de estar a mi lado se trataba.
Me has dedicado tu tiempo, el que te sobra y el que te falta, y hasta "tu guitarra" sabe mi nombre, dedicándome la más bella melodía en un concierto sólo para mi.
Con argumentos como estos, ¿qué más se puede pedir?. Te merecías esta entrada en mi blog, que sólo refleja una mínima parte de la gran persona que eres, y de la suerte que tuve el día que te conocí.
He tardado tiempo en comprender que eres esa ventana que todos tratamos de abrir cuando una puerta se cierra, y que por méritos propios has dejado de ser "ese clavo que saca otro clavo", para convertirte en lo mejor que me ha sucedido en los últimos meses de mi vida.
Ojalá esa guitarra, a la que un día envidié por ser tratada con tanto cariño y esmero, siga regalándome melodías que hablen de ti y de mi.
Ojalá podamos componer con sus notas un verso que resuma un "nosotros". Un ahora, un ayer, un mañana...simplemente un HOY, porque hoy toca sentir que hay nuevos caminos, que las oportunidades no se agotan y que hay trenes que pasan más de una vez.



viernes, 19 de febrero de 2010

Desde la sombra...

Hoy seré breve y directa. Es uno de esos días en los que todo se torna oscuro y crees que nunca llegarás a una salida donde brille el sol.
Es cierto que siempre se podría "estar peor", y que tengo mil y un motivos para sentirme una persona afortunada, pero es que cuando las circunstancias se empeñan en hacerte "caer" tantas veces seguidas, llega un momento en el que sientes que vas perdiendo fuerzas, y que levantarte del tropiezo, se te hace cada vez más cuesta arriba. Es como la famosa "gota que colma el vaso". Sé que en esta vida todo tiene solución, simplemente hay que buscarla con paciencia y tranquilidad. También sé que "no hay mal que cien años dure", que "tras la tormenta llega la calma" o que "no hay mal que por bien no venga".
Nuestro refranero popular está plagado de expresiones de este tipo, a las que reconozco que me agarro en más de una ocasión, cuando atravieso momentos de poca fortuna en el apartado personal. Pero mira tú por dónde, hoy me pegan más otro tipo de expresiones como "a perro flaco todo son pulgas" o "las cosas malas nunca llegan solas". En fin, que llevo un año de demasiadas caídas, demasiadas bofetadas, demasiados despropósitos, y empiezo a notarme cansada.
Probablemente la suerte, al igual que la mala suerte, es producto de nuestras decisiones, pero me resisto a creer que el resultado de las mías siga haciéndome sombra tanto tiempo, máxime cuando mis propias decisiones han sido consecuencia de las tomadas por otras personas.
Espero que mi próxima entrada en este rinconcito, sea para hablar de algo más agradable, o para contarte que la vida es maravillosa, lo cual significaría que "estas dos piernas que Dios me ha dado", vuelven a estar fuertes para soportar mi peso y los golpes que me da la vida.
Dicen que los problemas adquieren la magnitud que les queramos dar, y lo mismo, cómo ésta que escribe es de estatura más bien pequeña, acabo por cansarme de levantar tanto la cabeza y termino mirándolos por encima del hombro. No estaría nada mal, ¿verdad?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Mi frase del día

La climatología vuelve a causar estragos en gran parte de nuestro país y el mal tiempo no ha pasado de largo por el Archipiélago canario. Es la segunda vez en quince días, que la alerta por fenómeno metereológico adverso, dispara todas las alarmas. Me temo que el tiempo volverá a ser el tema central en todas las tertulias y foros informativos. Con la que está cayendo, lo que más apetece es tomarse algo calentito y cobijarse en un rinconcito confortable a disfrutar de todo y de nada. Me gusta la sensación de no sentirme culpable por "perder el tiempo" sin hacer nada.
He comenzado a teclear "sin ton ni son", sin saber sobre qué escribir, pero no paro de darle vueltas a una frase que escuché mientras charlaba distendiamente en la cafetería. Fue en mi momento "café de la tarde", parada obligatoria para recargar pilas después de la jornada laboral y un poco de descanso tras la comida. Confieso que ese momento es uno de los que más disfruto en mi día a día, una cita ineludible que muy pocas circunstancias pueden hacer que no cumpla.
A lo que iba...la frase en cuestión salió a relucir en un debate político entre dos líderes de partidos opuestos. Si te soy sincera, no estaba prestando demasiada atención, pero esa frase entre dos personas de ideas tan diferentes me llamó la atención, más allá del tema central del debate ,que no era otro que la situación económica del país, y de ideologías políticas. La frase pronunciada por uno de esos líderes a su "adversario" era algo así como :-"estamos aquí para acercar posturas y no para subrayar diferencias"-.
Me quedé pensando en esas palabras, que creo dan para una buena reflexión o acaso ¿no crees que muchos problemas entre dos o más partes, se solucionarían si se buscara un término medio en lugar de tirar de la cuerda para uno u otro lado hasta debilitarla y romperla?. Parece una cosa sin importancia, pero yo creo que las relaciones, sean del tipo que sean, ganarían mucho si aplicáramos más y mejor esta frase.
Por ejemplo, ¿por qué empeñarnos en discutir si algo es blanco o negro, cuando podríamos quedarnos con el matiz del gris?. Acercar posturas en lugar de subrayar diferencias.
Cuando estamos convencidos de que tenemos la razón sobre algo, nos olvidamos de que quizás ese algo, admita otros puntos de vista sin que eso derive en una discusión. ¿Por qué nos empeñamos en considerar que estamos en lo cierto, que somos poseedores de la verdad absoluta y que la otra parte es la que se equivoca?. Hay otra frase que leí una vez y que se me quedó en la memoria: "dos personas pueden mirar en una misma dirección y ver cosas totalmente diferentes". De la misma manera, dos posturas opuestas, bien combinadas entre sí, pueden dar como resultado la mejor de las opciones.
¿Por qué el día o la noche y no una puesta de sol?
¿Por qué dulce o salado y no un buen toque agridulce?
¿Por qué grande o pequeño si existe el tamaño mediano?
¿Por qué tú o yo y no "nosotros"?
Sé que son ejemplos de lo más simples y que la vida es más compleja que todo eso, pero si en lugar de creer que cambiar de opinión es igual que ceder, pensáramos que simplemente se trata de llegar a un acuerdo en el que todas las partes saldrían ganando, nos evitaríamos muchos conflictos no sólo con los demás, sino también con nosotros mismos.
Convivir, combinar, compartir...procuremos acercar posturas en lugar de subrayar diferencias.
Todo tenemos algo que aportar y todo el mundo tiene algo que aportarnos. Busquemos pues el término medio, "ni para ti ni para mi sino para ambos".

martes, 16 de febrero de 2010

Para Rocío...FELIZ CUMPLEAÑOS.

Tu transparencia y frescura, hacen honor a tu nombre. No te conozco tanto como me gustaría pero espero tener toda la vida para descubrirte.
Aún así, hemos compartido momentos suficientes como para hacerme un boceto imaginario de tu persona, porque aunque callas mucho, eres capaz de hablar con tu silencio.
Valiente y luchadora, tímida y discreta, honesta y soñadora, fiel amiga y compañera, confidente de secretos...así eres tú Rocío, así es como te veo.
Sé que dejaste de ser niña demasiado pronto, supongo que de forma inesperada, cambiaste las cosas propias de tu edad, por el tesoro más importante que hay en tu vida, y aquella jovencita llamada Rocío, se convirtió de pronto en mujer.
Te imagino en noches en vela acunando a tu hija, esperando que su llanto no despertara al resto de la familia. Haciendo cábalas para llegar a fin de mes. Inventando miles de maneras de sacarla adelante sin contar con el apoyo de esa persona, a quien una vez, confíaste tu corazón. Noches de insomnio y días de mucho trabajo, pero cuando llegabas a casa y mirabas su carita, olvidabas todas las penas.
La vida te ha golpeado duro a pesar de tu juventud, supongo que tu inocencia, ésa que afortunadamente no has perdido, ha pasado más de una factura.
Te pusiste el mundo por montera y procuraste no perder la sonrisa, aunque en la soledad de tus noches, te limpiaras las lágrimas producidas por el agotamiento y el cansancio, físico y mental, añorando a ese príncipe azul cuyos brazos te protegieran del mundo y te sacaran de tu "jaula de cristal".
Llenaste tu vida de años, pero te olvidaste de llenar esos años de vida. Quizás por la falta de tiempo, de recursos o simplemente de ganas, porque los tropiezos no dejaron de sucederse. Tuviste la suficiente fortaleza de levantarte de cada caída con la ayuda de "los tuyos", que siempre estuvieron ahí para brindarte su cariño, y que sin duda, han sido el motor más importante de tu vida. Estoy segura de que su afán protector por no verte sufrir de nuevo, en muchas ocasiones, ha cortado tu alas. Te has dejado la piel en el camino para que a tu "pequeño tesoro" no le faltara de nada, y te olvidaste de ti misma, hasta el punto de que esas alas se han quedado rígidas por falta de uso, pero sabes que ha llegado el momento de entrenarlas para volar aunque te asuste no tener una buena pista de aterrizaje.
Estoy segura de que hay muchas sorpresas esperándote, algunas de ellas probablemente no serán de tu agrado, pero ya sabes que la vida está hecha de momentos, y que la única forma de apreciar los buenos, es conociendo también los malos. Arriésgate a vivir porque merece la pena. Deja a un lado tus miedos y enfréntete a la vida. Tú más que nadie entiendes de coraje y de valor, así que por una vez, deja de luchar sólo por los demás, y lucha también por ti misma. Date una oportunidad de ser feliz pero no dejes que te arrebaten las riendas de tu destino. Marca tu rumbo, elige tu camino y decide cuáles son tus sueños. Por una vez en tu vida, debes ser tú la capitana y la marinera. No tengas miedo porque siempre habrá remos cuando pierdas el timón.
Te mereces ser feliz. Tienes mucho que aportar, mucho que aprender y mucho que entregar. Atrévete a caminar sin arnés, y saca la tristeza del cajón, hazle un hueco a la alegría y llena tu vida de ilusiónEsa noche ella esperaba algo más. Es cierto que había sido un día como otro cualquiera, pero en determinadas fechas señaladas, solía revivir momentos cargados de buenos, pero especialmente malos recuerdos, y en esos momentos, necesitaba escapar de su pasado, sumergiéndose en la realidad de su presente. Una realidad en la que él ocupaba un lugar destacado.
Sólo quería sentirlo cerca al menos unos instantes, antes de caer rendida en los brazos de Morfeo, y así dormirse con su aroma, con el calor de su piel, con un abrazo que le hiciera creer que nunca volvería a estar sola, aunque en el fondo pensara que el amor para toda la vida, no dejaba de ser una utopía, un invento de almas soñadoras.
Le gustaba subirse a la luna en su compañía, pero dado el frecuente estado insomne y el afán trasnochador de él, se conformaba con recibir alguna estrella con la que dormir abrazada, hasta que él se colara sigilosamente entre las sábanas ya calientes.
Esperó pacientemente su entrada en la habitación, pero sus pasos no se escuchaban por ninguna parte y supo que esa noche, sus besos y sus caricias no serían para ella. Y entonces recordó que la distancia física no es la que duele, sino la distancia emocional aún en la cercanía. Y sin saber cómo, su particular caja de pandora se abrió, esparciendo un montón de sensaciones por su cuarto, pero sobre todo por su cabeza y su corazón.
Así había sido el principio del final, y temía que volviera a suceder, aunque ahora no la cogería de sorpresa. Es lo bueno que tiene la experiencia, que aunque no te garantice dejar de cometer los mismos errores, al menos no te pillan de nuevas. Se sintió mal consigo misma, pero especialmente se sintió triste, no por el hecho de necesitarlo y que él no estuviera, sino por saber que él no tenía la misma necesidad de ella. Y siguió recordando que así empezó, tiempo atrás, el principio del final.
Los momentos de secretos y confesiones a la luz de una vela, después de que la pasión los dejara exhaustos, se fueron aplazando para otro momento. Las guerras de almohadas y los combates de cosquillas dejaron de sucederse con la misma frecuencia, simplemente, se dejaban para otro momento. Las miradas cómplices, los besos furtivos y los abrazos robados, se dejaban para otro momento.
Quizás estaba sacando las cosas de contexto, pero era inevitable que un escalofrío de pánico recorriera su cuerpo al pensar que podía volver a enfrentarse a un viaje sin retorno, a una ida sin vuelta. En su interior estaba convencida de que pasara lo que pasara, no sería igual que la primera vez, porque pocas cosas en la vida son tan placenteras o tan doloras, como la primera vez que ocurren. Ahora no sólo había adquirido experiencia, sino que su corazón no era tan blandito como tiempo atrás. Sabía disfrazarlo, acorazarlo si hacía falta, y aunque eso no lo eximiera de sentir dolor, éste al menos no era de una intensidad que la dejara sin aliento, entre otras cosas, porque ahora era consciente de que el amor se acaba, se agota y a veces no hay un por qué, sucede sin más. El primer síntoma es precisamente postergar los besos y las caricias, que esa noche no recibió, para otro momento. Y sin más, se durmió pensando en si se estaría enfrentando al comienzo de un nuevo final.
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lunes, 15 de febrero de 2010

Retales de mi fantasía...

Esa noche ella esperaba algo más. Es cierto que había sido un día como otro cualquiera, pero en determinadas fechas señaladas, solía revivir momentos cargados de buenos, pero especialmente malos recuerdos, y en esos momentos, necesitaba escapar de su pasado, sumergiéndose en la realidad de su presente. Una realidad en la que él ocupaba un lugar destacado.
Sólo quería sentirlo cerca al menos unos instantes, antes de caer rendida en los brazos de Morfeo, y así dormirse con su aroma, con el calor de su piel, con un abrazo que le hiciera creer que nunca volvería a estar sola, aunque en el fondo pensara que el amor para toda la vida, no dejaba de ser una utopía, un invento de almas soñadoras.
Le gustaba subirse a la luna en su compañía, pero dado el frecuente estado insomne y el afán trasnochador de él, se conformaba con recibir alguna estrella con la que dormir abrazada, hasta que él se colara sigilosamente entre las sábanas ya calientes.
Esperó pacientemente su entrada en la habitación, pero sus pasos no se escuchaban por ninguna parte y supo que esa noche, sus besos y sus caricias no serían para ella. Y entonces recordó que la distancia física no es la que duele, sino la distancia emocional aún en la cercanía. Y sin saber cómo, su particular caja de pandora se abrió, esparciendo un montón de sensaciones por su cuarto, pero sobre todo por su cabeza y su corazón.
Así había sido el principio del final, y temía que volviera a suceder, aunque ahora no la cogería de sorpresa. Es lo bueno que tiene la experiencia, que aunque no te garantice dejar de cometer los mismos errores, al menos no te pillan de nuevas. Se sintió mal consigo misma, pero especialmente se sintió triste, no por el hecho de necesitarlo y que él no estuviera, sino por saber que él no tenía la misma necesidad de ella. Y siguió recordando que así empezó, tiempo atrás, el principio del final.
Los momentos de secretos y confesiones a la luz de una vela, después de que la pasión los dejara exhaustos, se fueron aplazando para otro momento. Las guerras de almohadas y los combates de cosquillas dejaron de sucederse con la misma frecuencia, simplemente, se dejaban para otro momento. Las miradas cómplices, los besos furtivos y los abrazos robados, se dejaban para otro momento.
Quizás estaba sacando las cosas de contexto, pero era inevitable que un escalofrío de pánico recorriera su cuerpo al pensar que podía volver a enfrentarse a un viaje sin retorno, a una ida sin vuelta. En su interior estaba convencida de que pasara lo que pasara, no sería igual que la primera vez, porque pocas cosas en la vida son tan placenteras o tan doloras, como la primera vez que ocurren. Ahora no sólo había adquirido experiencia, sino que su corazón no era tan blandito como tiempo atrás. Sabía disfrazarlo, acorazarlo si hacía falta, y aunque eso no lo eximiera de sentir dolor, éste al menos no era de una intensidad que la dejara sin aliento, entre otras cosas, porque ahora era consciente de que el amor se acaba, se agota y a veces no hay un por qué, sucede sin más. El primer síntoma es precisamente postergar los besos y las caricias, que esa noche no recibió, para otro momento. Y sin más, se durmió pensando en si se estaría enfrentando al comienzo de un nuevo final.

domingo, 14 de febrero de 2010

Desempolvando sentimientos....

He escrito muchas cartas a lo largo de mi vida. Algunas con destinatario y otras sin él. La mayoría se han perdido con el tiempo, otras reposan entre el polvo y los recuerdos, olvidadas. en algún cajón. Lo maravilloso es que un día por casualidad, te encuentras con un manojo de papeles amarillentos en los que expresaste lo que te pasaba por la cabeza y especialmente por el corazón, y te sorprendes reviviendo esos momentos que hacen que la vida sea maravillosa.
Hoy voy a dejar en esta entrada, una carta que escribí en el año 2001. No importa a quién iba dirigida, porque esa persona hace muchos años que no forma parte de mi vida, aunque guardo un grato recuerdo de él. Releyendo las líneas que le dediqué, sé que lo quise mucho. Y mira por dónde, hoy me apetece rescatar esa carta, no por añoranza ni por pena. No es que de repente me encuentre extrañando a alguien que forma parte de mi pasado, es simplemente que me parece maravillosa la capacidad de amar que tiene el ser humano. Cuando piensas que jamás volverás a enamorarte, cuando crees que sin "esa persona" no eres nada, y que el mundo se derrumba a tus pies, te sorprendes nuevamente con mariposas revoloteando en tu interior, y vuelves a querer, y vuelves a entregarte, y vuelves a creer que es el amor de tu vida, y deseas no separarte nunca de él.
El amor es infinito, una fuente inagotable de sentimientos y emociones, y el mayor regalo, es estar vivos para descubrirlo.
La carta decía así:
"Para ti, donde quiera que te encuentres mirando esa estrella que cada noche nos hace cómplices de un sueño del que no queremos despertar.
Para ti, que en este momento formas parte de mi vida, van dedicadas estas líneas que escribí en la soledad de mis noches, imaginándote, soñándote, recordándote.
Para ti porque me envuelves de ternura y de pasión.

Para ti porque te imagino mientras te susurro al oido tantas y tantas cosas que guardaba en mi interior, compartiendo los secretos más íntimos, los pensamientos más hermosos, y otros muchos sentimientos que dormían placenteramente en mi ser, esperando que alguien como tú, los despertara de su letargo.

Para ti porque me has devuelto las ganas de confíar en el AMOR en mayúsucula. La magia de soñar con unos besos, con un abrazo.
Ahora que nuestros sentimientos se conocen, nuestros corazones hablan el mismo lenguaje...ese que sólo dos personas enamoradas son capaces de entender.
Ojalá podamos construir juntos los sueños más hermosos, los proyectos más entusiastas, un mañana mejor. Un mañana donde tú y yo, seamos un "nosotros". Un mañana donde ambos miremos en una misma dirección y veamos las mismas cosas, las mismas ilusiones, los mismos deseos, las mismas ansias de compartir todo aquello que nos da la vida.

Esa persona con la que he soñado tantas noches, con la que he hablado en silencio tantas veces, con la que he reído y he llorado en tantas ocasiones, por fin tienen un rostro, un aroma, una sonrisa y un nombre.
Por todo eso, pero principalmente porque te quiero, vayan estas líneas para ti".

Hoy es San Valentín.

Hoy es San Valentín. Día del amor en general y de los enamorados en particular.
Hoy también es domingo, y desde mi observatorio puedo vislumbrar un cielo gris que ha dejado caer algunas lágrimas (quizás algún "ángel" hoy llore por amor).
Un día de esos en los que te apetece quedarte acurrucada al calor de las sábanas y si además tienes a alguien que te caliente los pies, el plan es perfecto. Pero como en este país somos tan solidarios, hoy mucha gente ha tenido que poner el despertador para ir a trabajar, olvidando por completo su día de descanso, no vaya a ser que alguien se quede sin su regalo de San Valentín. Cualquier excusa es buena para hacer caja.
Sé que hoy no recibiré flores, ni bombones, ni lencería, ni perfumes, ni tarjetas con palabras de amor...Hoy no tendré que fingir que todo es perfecto, y sin embargo sé que será un Gran Día. No he dejado de creer en el amor, porque sería como dejar de creer en los sueños, pero que yo sepa no existe el "Día de Lavarse los Dientes", por poner un ejemplo. Sabes que debes hacerlo y punto, y lo haces cada día por tu propia salud.
Si el año tiene 365 días, ¿cómo se puede creer que sólo uno de ellos esté dedicado al amor? y ¿el resto?, qué pasa ¿que vas guardándote el amor para sacarlo sólo este día?. ¿Hay alguien que riegue sus plantas sólo un día al año y que las mantenga vivas?
Sin ir más lejos, hace exactamente un año, recibí uno de esos regalos "de amor", que te derriten por dentro y por fuera. Vamos, que piensas: "haz de mi lo que quieras porque me has hecho la mujer más feliz del mundo".Y realmente me sentía así, la mujer más afortunada del mundo por haber encontrado a alguien que me quería tanto.¿Sabes lo más curioso de todo?que quince días más tarde salió por la puerta para no volver, dejándome con cientos de preguntas en el aire y el corazón roto en miles de pedazos que he tenido que ir recuperando poco a poco, hasta recomponer un puzzle maltrecho, que hoy afortunadamente vuelve a tener forma, o al menos, a parecerse al que tuve un vez.
No creo en este día si no va de la mano de los 364 restantes del año, así que paso de regalos y de frases hechas, especialmente de corazones para quienes sólo es San Valentín, el 14 de febrero.
No quiero ser una de esas mujeres que se derrite cuando su pareja llega a casa, un día como hoy, con un regalo especial y sin embargo no recuerda la última vez que le escuchó decir "te quiero", o la última vez que rodeó su cintura de forma improvisada, para susurrarle lo guapa que está, aunque sepa que tiene un aspecto horrible.
No quiero rosas rojas porque justamente hoy "recordaste" que me quieres. Regálame un beso cada día al despertar. Susúrrame que me extrañas aún teniéndome cerca. Hazme sentir que mi cuerpo es tu refugio preferido, y que te encanta perderte en mis caderas. Llámame cuando sepas que lo necesito, quiéreme cuando menos lo merezca. Invítame a ser tu compañera de viaje, en las malas y en las buenas. Hazme reír a carcajadas y alíviame las penas. Dame seguridad con un abrazo y mírame a los ojos cuando tema. Quiéreme un poquito cada día...yo te daré la luna entera.

viernes, 12 de febrero de 2010

Llegó el Carnaval a Tenerife.

Las calles de la ciudad se han vestido de colores brillantes. Una marea humana se divierte al compás de la música de las orquestas, las carrozas, los kioscos, o los tambores de los hippies, dejando a un lado la rutina y los problemas cotidianos, para disfrutar de la fiesta más importante, pintoresca y popular del año en Tenerife, considerada de interés turístico internacional.
El Carnaval cumple con su esperadísima cita anual y las lentejuelas, las plumas, las pelucas y los accesorios más extravagantes, compiten en originalidad, para dar vida a cualquier personaje. La imaginación sube a la palestra y los baúles olvidados se abren de par en par para rescatar sueños. Durante los próximos días, los disfraces improvisados o aquellos que han requerido de una elaboración más cuidada, servirán para sacar el verdadero yo que todos llevamos dentro, y convertirnos durante unas horas en quien nos apetezca.
Policías que no han tenido que opositar, bomberos que jamás se han enfrentado a un fuego, novias a la fuga, payasos con nariz de goma, brujas sin poderes mágicos, duendes, y hadas, extraterrestres de este planeta, hombres que sueñan con ser mujeres, piratas sin pata de palo, héroes de cómics...todo vale en el Carnaval chicharrero, donde la fiesta hasta que llegue el alba o hasta que el cuerpo aguante, está asegurada.
Disfrazamos el cuerpo y desnudamos el alma...nada es lo que parece, y sin embargo todo es real.
Derroche de alegría, de humor y de ingenio. Ganas de pasarlo bien, de aprovechar cada minuto, sabiendo que es la oportunidad ideal para transformarnos en lo que realmente queremos, sin tener que dar explicaciones...No me refiero a una transformación sólo física, que es la menos importante, me refiero a una transformación mental. De repente todo el mundo tiene una sonrisa en la cara, una palabra amable y una capacidad oratoria desconocida, aunque probablemente al día siguiente no recuerde la mayoría de los detalles.
La predisposición a ser felices porque llegó el carnaval y es la fiesta de todos, es contagiosa. Una fiesta que no entiende de crisis ni de complejos, en la que todo y todos tienen cabida, en la que "somos más humanos" detrás del antifaz, porque al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, el mayor riesgo que se corre en el carnaval chicharrero, es el riesgo de sentirse vivo.
Es la terapia ideal para sacudirse el estrés, esa enfermedad tan socializada, que de una forma u otra todos padecemos en algún momento de nuestra vida, consecuencia directa de los problemas, las prisas, el trabajo o la falta de él.
Las noches del carnaval de mi tierra, no admiten el reloj ni la tarjeta del Inem, son simplemente el pasaporte directo para disfrutar de la vida en otro contexto, para deshacernos de lo que nos pesa en el día a día y sentirnos más ligeros. Aunque sepamos que mañana los problemas volverán a estar ahí, pero al menos durante unas horas se han perdido entre la multitud y el ruido. Al igual incluso, también se han puesto su mejor disfraz.
Invéntate un personaje, recicla tus sueños y dale vida a tu vida. Don Carnal está en la calle, atrévete a buscarlo...sal a su encuentro.



miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi primer premio...

Haciendo uso de un refrán popular que dice "es de bien nacidos ser agradecidos", escribo esta entrada para dar las gracias públicamente a mi recién estrenada "amiga" bloguera Anita_Loss, por el premio que me ha brindado desde su rincón "cuéntame al oido" .
Sin entrar en valoraciones sobre si me merezco o no ese premio (de eso ya te encargarás tú si te apetece), creo que para una novata en estas lindes, como es mi caso, es ilusionante que alguien te lea y además valore tus escritos más allá de su calidad literaria, porque desde luego no aspiro al premio Cervantes. Supongo que como la gran mayoría de blogueros, escribo simplemente porque me gusta y porque me sirve de autoterapia, que con esto de la crisis, no está el bolsillo para acudir al psicólgo con la frecuencia que me gustaría.
A lo que iba, como tengo ganas de lucir orgullosa mi galardón, que es el primero y para serte sincera espero que no el último, debo cumplir con los requisitos establecidos que son, en primer lugar, entregarlo a siete amigos que no lo tengan.
Como soy nueva y aún no conozco demasiado este mundillo, voy a entregarlo sólo a tres. Para empezar, se lo daré al blog que motivó que "mi vida en retales" exista. Vaya mi premio para Jonay por su rincón, a ver si de esta manera su autor se motiva un poco más y no me deja tanto tiempo expectante de leer sus inquietudes y experiencias.
Me gustaría también entregar este premio al blog de Armiche, especialmente por la entrada titulada "Hoy es jueves" porque me puso la carne de gallina. Y en tercer lugar, quiero premiar también a Quique y sus alrededores.
Así que ahí quedan mis tres premiados, de quienes espero seguir disfrutando y enriqueciéndome.
Ahora vamos con la parte más complicada, pero ya se sabe que "quien algo quiere, algo le cuesta", así que debo contar siete cosas sobre mi, y sinceramente, no sé por dónde empezar. Lo haré según me vayan viniendo a la cabeza, y no por su relevancia. Allá voy:
  • 1.-Confieso que me pierde el romanticismo. Me encantan las canciones que hablan del amor y me paso la vida imaginándome que son para mi. Las historias de amor y desamor de libros y películas también consiguen que durante un rato, me desconecte de mi propia realidad.
  • 2.-Presumo de ser una mujer extrovertida, pero reconozco que más veces de las que me gustaría, me puede la timidez y me invade un miedo espantoso a meter la pata.Tengo un sentido del ridículo demasiado desarrollado, lo cual debo superar, porque detesto ponerme colorada por la mínima cosa.
  • 3.-Tengo un miedo que roza la fobia, hacia los ratones. Como dato anecdótico te diré que se coló uno en mi casa, y a mi se me metió en la cabeza que tenía una plaga. Llegé al punto de contratar a una empresa de desratización, después de coger algunos bártulos e irme a otro lugar a vivir durante una temporada, para asegurarme de que no encontraría ningún bicho de estos a mi vuelta. (Aún sigo teniendo pesadillas).
  • 4.-Adoro a mi perra Maggie, es una yorksire de 6,5kg que me trae de cabeza. Fue un regalo de navidad, y creo que de alguna manera, llegó para cubrir otras carencias de mi vida. Llevamos juntas algo más de tres años y no me imagino esta casa sin ella.
  • 5.-Me paso la vida haciedo dieta. Todos los lunes me hago el propósito de no sucumbir a la tentación de saborear ningún alimento "prohibido", pero cuando llega el fin de semana no puedo resistirme a una bolsa de palomitas con sal, pistachos, o cualquier otro tipo de frutos secos(soy más de salado que de dulce).Eso sin contar mi debilidad por la pasta, especialmente las pizzas con peperoni.
  • 6.-Soy un poco maniática con la limpieza y el orden, no en el sentido de estar todo el día con el plumero en la mano, pero me agobia muchísimo no tener mi espacio limpio y organizado, y siento una enorme satisfacción tras una intensa jornada de marujeo, cuando miro a mi alrededor y veo que todo está en su sitio.
  • 7.-Soy bastante contradictoria conmigo misma y a veces lucho contracorriente. Me gustan las cosas claras pero ni yo misma me aclaro, especialmente con respecto a mis sentimientos. Me siento muy orgullosa de haber superado el peor golpe de toda mi vida y aún así "seguir creyendo en el amor". También es cierto que la vida me ha dado motivos para ello.
Ufff...pensé que sería más complicado, pero ahora que estaba en "mi salsa", podría seguir contándote muchas cosas más, pero lo dejaré pendiente por si tengo la suerte de recibir otro premio.jajaja

lunes, 1 de febrero de 2010

Disfrutando del paisaje

A veces los detalles aparentemente más insignificantes, dan un nuevo sentido a nuestra vida y precisamente en esos detalles, encontramos la respuesta a algunas cuestiones que en algún momento nos hemos planteado.
Me empiezo a convencer de que no me estoy aferrando a un sueño que podría ser, sino que estoy viviendo la vida que quiero tener, sin que nadie me imponga nada, sin que nadie decida por mi.
Aprendo a disfrutar de los momentos cotidianos como si no fueran a repetirse, trato de preocuparme menos por el futuro, para no perderme el momento actual, que al fin y al cabo, es el que importa, el que cuenta.
Me he hecho el firme propósito de no querer controlar todo lo que me sucede, ni de mirar más allá de lo que alcanza mi vista..."Carpe diem".
Esto viene a cuento por algunos capítulos que se han sucedido en mi vida, y que me han ayudado a llegar a tal conclusión.
Cambiando de tercio, hoy ha sido un día de esos que te salen redondos, quizás porque sin haber hecho previamente ningún tipo de plan, me descubrí disfrutando de una jornada en la que nada importaba el modelito de turno, el maquillaje perfecto o los zapatos de tacón, para sentirme bien por dentro, y por fuera. Supongo que también voy adquiriendo más confianza en mi misma, al final los bártulos que nos vamos cargando "a la espalda" en el día a día, terminan por pesar demasiado y es necesario deshacerse de tanto "equipaje innecesario".
Hoy no tenía que trabajar así que en lugar de la alarma del móvil, me despertó el sonido de una lluvia intensa cayendo sobre las baldosas de la terraza, con la alegría de no tener que abandonar la cama de inmediato, y poder seguir acurrucada disfrutando del calorcito que desprenden las plumas del nórdico.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto del paisaje de mi isla, del aroma que desprende la tierra reción mojada y del agua corriendo por el cauce de los barrancos. La naturaleza en estado puro, me mostró su cara más dulce y al mismo tiempo más salvaje, erizándome la piel ante tanta belleza.
Cuando regresé a casa, el reloj me recordó lo rápido que pasa el tiempo cuando se disfruta de él...Hoy para mi ha sido un buen día, aunque sé que muchas personas no opinarán los mismo cuando el sol vuelva a brillar y comprueben con todo el dolor de su alma, que los caprichos climáticos han dañado no sólo sus bienes, sino parte de sus vidas.
Durante los próximos días se hablará incansablemente de la jornada de hoy, y desde luego, quienes hayan sufrido el azote del agua y del viento en forma de pérdidas materiales, económicas o sentimentales, no recordarán con cariño este día. Pero yo hoy he vuelto a disfrutar de la vida en estado puro, sin conservantes ni colorantes, sin azúcares añadidos.