lunes, 2 de abril de 2018

De repente.

Y de repente tú...
De repente tus ojos se cruzaron con los míos y ya nada volvió a ser igual en mi ordenado mundo, donde todo tenía un por qué y ahora tiene un por qué no. Aquel día supe que el desorden de los factores, sí altera el producto.
Tus ojos deben ser de otro planeta, al menos yo no había encontrado aún en éste, una mirada tan limpia y profunda como la tuya. Una mirada capaz de decir y desdecir, porque lo mismo  me lo dices todo con ella como no me dices nada. Cuando me miras siento que eres capaz de pellizcarme el alma.
De repente un baile de mariposas, un vaivén de desconciertos, un volar de golondrinas. De repente todo eso cobró vida en mi interior, luchando por salir de mis entrañas.
De repente tu sonrisa, sensual, traviesa, evocadora. Una sonrisa con matices, porque a veces sonríes sin sonreír y yo, que soy muy tonta, siempre pienso que es por mi. Tu sonrisa es capaz de transformar mis ganas, o mejor dicho mis desganas que, a tu lado, son ganas otra vez.
De repente tu aroma, a nuevo, a limpio, a aire puro fresco después de la lluvia. Hueles a arco iris, a nube de azúcar, a fruta recién cogida y a veces a buen café.
De repente tu boca. Tu boca sí es difícil de describir. Me cuesta un mundo contener las ganas que tengo de besarte. Eres una tentación que no quiero resistir. Yo que me he pasado media vida haciendo dietas, por tu boca sería capaz de desbocarme, de comerme el mundo y hasta de devorar el tiempo. De empacharme con todas las normas y protocolos existentes para atiborrarme de ti. Aunque a la mañana siguiente también tuviera que comerme los remordimientos.
De repente tus manos, las manos más bonitas que puedan existir, al menos así las veo yo. Sólo quiero que sean esas manos, tus manos, las que dibujen los trazos de mi piel. Sólo quiero que sean tus dedos los que escriban corazones e infinitos en mi espalda, mientras descubres los lunares que a otros oculté.
De repente tú, tan igual a mi y tan distinto al resto. 
De repente todo parecía perfecto.
Hasta que también de repente se encontraron mis ganas con tus miedos. Mis "ahora" con tus "después". Mis palabras con tus silencios. Y de repente no fue nada de lo que pudo ser.
Y así como vino, de repente, sin previa cita, sin cita previa, de repente, también se fue.

2 comentarios:

  1. Fabuloso! El final, perfecto. Ni más, ni menos. De repente, vuelves a ser TÚ. Gran relato amiga!!

    ResponderEliminar
  2. Desde que descibri la magia del internet y facebook, te leia, siempre quise tener el valor de tener mi propio blog, y exponer mis ideas, incluso quiero escribir un libro.. e encantan tus articulos me llenan el alma.. de verdad. GRacias , aunque no creas la gente entra al facebook a leer y buscar respuestas. Gracias,Gracias,Gracias....

    ResponderEliminar