lunes, 29 de enero de 2018

Me quedo contigo

Me quedo contigo porque no se me ocurre ningún otro lugar donde pudiera estar mejor.
Me quedo contigo porque justamente no me lo has pedido.
Me quedo no por ti sino por mi, porque me apetece despertar cada día a tu lado.
Me quedo contigo porque cuando miro tu cara es como si viera un pedazo de cielo.
Me quedo porque me aceptas como soy, sin adornos ni caretas.
Me quedo contigo porque me dejas elegir, porque por encima de todo me respetas.

Me quedo porque me siento libre para marcharme, sin cadenas que me detengan.
Me quedo porque bastaría un adios para salir por la puerta, sin equipaje, sin dramas y sin reservas.
Me quedo porque nada nos ata, porque nada nos pesa.
Por todo eso me quedo. Nada de lo que nos une, cabría en una maleta.
Las miradas que hablan solas, las tardes de confidencias, los besos, las caricias, las risas y las tristezas. Absolutamente nada de lo que nos une,  podría arder en la hoguera.
Por eso decido quedarme, por eso quiero estar a tu vera.
Mañana, pasado, la próxima semana, el año que viene o en la siguiente primavera, quizás decida marcharme, quizás quiera hacer la maleta. Por eso no quiero ataduras, ni compromisos ni promesas.
Quiero querer elegir no marcharme, aún con la puerta abierta.

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