viernes, 21 de octubre de 2011

No quiero...

No quiero tocar el suelo con pies de plomo, ahora que sé lo que es desplegar las alas.
No quiero encerrarme en una jaula de oro, ahora que sé lo que es vivir en libertad.
No quiero que me bajes una estrella, ahora que sé lo que es brillar con luz propia.
No quiero que me prometas una eterna primavera, ahora que he sacado la ropa de abrigo.
No quiero que me regales besos furtivos, ahora que sé lo que es besar en cada esquina.
No quiero que me cogas de la mano para que no me pierda, ahora que sé encontrar por mi misma el camino.
No quiero pasarme la vida esperando algo mejor...ahora que sé que lo mejor de mi vida, soy sólo yo, porque todo lo demás es pasajero.
A veces creemos que siempre llegará una segunda oportunidad y no nos preocupamos de aprovechar la primera.
Es cierto que a lo largo de nuestra vida pasan muchos trenes, pero no siempre estamos en la estación adecuada.
No importa cuántas veces nos equivoquemos, pero sí somos responsables de nuestras decisiones, por lo tanto, debemos ser consecuentes con lo que elegimos en cada momento.

El tiempo pasado no regresará jamás por mucho que tratemos de recuperarlo. Aprovecha cada segundo de tu vida y valora lo que tienes, antes de que el propio tiempo, se ocupe de recordarte lo que dejaste atrás.

3 comentarios:

  1. Es motivador leer este decálogo de promesas hechas al más importante, uno mismo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  2. Hola, encontre tu blog por casualidad y la verdad es que me encanta!!! muy real y muy sincero lo que dices!!

    un saludo, y si te apetece, visitame!!
    http://conversacionesfrentealespejo.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  3. El minuto que ahora mismo está corriendo ya no volverá jamás, por eso hay que saber disfrutar de cada momento y aprovecharlo al máximo. Nuestra vida es como un reloj de arena y no sabemos cual será el último grano en caer...

    Besos, buen domingo y mejor semana.

    ResponderEliminar