lunes, 7 de junio de 2010

Amor de dos...dividido en tres

Hoy por fin lo supe. Se acabaron las sospechas. No ha sido ninguna novedad, aunque hubiera preferido seguir ignorando una realidad que desde hace semanas me asfixia.
Tu regreso a casa, cada día se hacía esperar un poco más. El aroma de tu piel, como recién salido de la ducha tras una dura jornada laboral, era un tanto sospechoso. Yo quería pensar que quizás habías pasado por el gimnasio y te habías refrescado para mi.
Ni siquiera quise percatarme de que tus besos no encerraban la pasión de antaño, que tus caricias cada vez eran más esquivas, y que ni siquiera me mirabas a los ojos, cuando te decía lo mucho que te había extrañado durante el día.
Quería pensar que de un momento a otro volverías a ser el mismo, en cuanto todas las preocupaciones del trabajo desaparecieran. Ésas que yo pensaba eran la causa de tu ausencia, aún cuando físicamente estabas a mi lado.
Traté de cuidarme un poco más, de ponerme guapa para ti, de proponerte cosas nuevas, de romper la rutina de los últimos meses, de hacerte recordar que seguía siendo aquella mujer con la que habías planeado formar una familia y envejecer.
¡Teníamos tantos planes de futuro!. Una casa más grande con dos niños correteando por los pasillos, viajes a lugares de ensueño, y quizás, con un poco de suerte, hasta nuestro propio negocio.
No atravesábamos nuestro mejor momento de pareja, pero confíaba en que las cosas mejorarían. Se supone que el amor todo lo puede, y me podrían faltar muchas cosas, pero desde luego mi amor seguía vivo, a pesar de las lágrimas que por ti o a causa de ti, había derramado.
Tu mundo cada vez era más grande y el mío se iba haciendo pequeño. Mientras tú estabas fuera, yo planeaba mil y una fórmulas de hacerte sentir bien, cuando cruzaras la puerta. Pensaba que si conseguía que olvidaras tus preocupaciones, te sentirías mejor, y las cosas volverían a ser como antes, cuando bastaba una mirada para decirnos "te quiero".
No quería pensar que tus silencios eran por no tener nada que decir, o incluso por tener algo que callar, sino que más bien se debían al agotamiento.
Traté de no quejarme demasiado de mis cosas, para no agobiarte con mis propios problemas, creyendo que los tuyos siempre eran mayores que los míos.
Las conversaciones eran cada vez más cortas, tus ausencias más largas, tus besos más fríos y tus manos, no buscaban mi cuerpo como antes.
Seguí creyendo que un buen día todo cambiaría y volverías a ser el mismo, que volveríamos a ser los mismos.
Sólo necesitaba tener un poco de paciencia y brindarte todo mi amor, para que supieras que cuando dije "en lo bueno y en lo malo", lo dije con el corazón.
Ahora echo la vista atrás, y comprendo todas las señales. Los indicios que en aquel momento sólo eran fantasmas que me acosaban y contra quienes luché cada día para mantenerlos alejados de mi cabeza.
Pero hoy las evidencias me impiden seguir negando una realidad ingrata, que no va a desaparecer por más que mire a otro lado o trate de fingir que sólo son cosas mías.
Hoy recordé aquella llamada con número desconocido, en la que una voz de mujer trataba de ponerme en alerta sobre la situación, y que yo quise olvidar tan pronto colgé el teléfono. Me repetí muchas veces que hay gente que disfruta haciendo daño de forma gratuita, hasta convencerme de ello.
Hoy me di cuenta de que aquel olor a limpio en tu ropa y tu piel, nada tenía que ver con el perfume que con tanto cariño te regalé por tu cumpleaños.
Hoy comprendí el significado de tus silencios y tus miradas esquivas.
Hoy supe que la ausencia de besos y la falta de caricias, nada tenían que ver el cansancio, ni con preocupaciones fingidas.
Hoy descubrí un secreto a voces que yo no quise escuchar, porque era más fácil pensar que todo cambiaría, que todo volvería a ser como antes.
Hoy me lo has negado todo, pero tus ojos no han podido mentir. Conozco muy bien esa mirada.
Hoy sé que no había otra...hoy sé que simplemente, yo era la otra.

Sólo me queda decirte que:
"Ya no tienes que fingir, ni conmigo ni con ella...
Ni inventarte mil excusas cuando entras por la puerta.
Ya puedes sentirte libre, de mis brazos de mi cuerpo...
No te haré más preguntas porque ya tengo la respuesta.
Espero que amar a ratos, te haya valido la pena....Hoy soy yo la que gana, tras una batalla sin tregua".

Y aunque hoy me cueste aceptarlo, y aunque el dolor sea infinito, seguro que Charles Chaplin tenía razón cuando dijo que: "El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto".

16 comentarios:

  1. Es evidente que algo te ha ocurrido, porque tu forma de escribir a cambiado, he leido todos tus post y no tienen nada que ver. Espero que sea siempre a mejor. Es un acierto lo de chaplin, el tiempo es el mejor autor, siempre encuentra un final perfecto, el mío está cerca. Un beso.

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  2. Hola Minerva.
    No ha pasado nada nuevo en mi vida, sólo que efectivamente el tiempo lo va poniendo todo en su sitio.
    No todos mis post son autobiográficos, aunque en todos ellos, haya un pedazo de vida. No es lo mismo escribir sobre sentimientos actuales, que sobre sentimientos pasados. No se escribe igual cuando la herida está sangrando, que cuando ya asoma la cicatriz...Creo que mi forma de escribir, depende mucho del tema sobre el que escriba. No sé si eso es bueno o malo, pero la que escribe hoy, desde luego, no es la misma que la que empezó este blog hace un año.
    Un beso y gracias por la visita.
    Espero que el final del que hablas...sea el que quieres.

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  3. Celos, infidelidad.... tema escabroso y delicado que siempre saca nuestra peor versión. No me cansaré de decir que apoyo al 100% la frase de "ojos que no ven, corazón que no siente", pero si los ojos ven un poquitín, solo una migaja, entonces el daño causado es enorme, aunque en tu caso un sexto sentido de auto protección te hiciera mirar para otro lado.

    Bien, ahora lo sabes, ¿y?.... ¿mejor, peor, igual?.... imagino que mejor por hallar un hecho más que confirma tu decisión, pero no creo que necesites hurgar en el pasado, afortunada de tener el presente que tienes... Un beso

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  4. Pues es una entrada preciosa, autobiográfica o no... trata sobre cuando por fin miramos cara a cara a la verdad después de mucho tiempo engañándonos. Nunca debería evitarse el ver las cosas como son, lo peor que hay es mentirse a uno mismo. Preciosa la cita del final también.
    Yo no sé qué sentiría si algo así me pasara, se me partiría el corazón. :(

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  5. Kelevra...afortundamente lo supe hace más tiempo, lo de "hoy" no es literal. En ese momento, no me habrían salido las palabras. El transcurso del tiempo ha puesto todo en su lugar, de ahí, la última frase del genial Charles Chaplin. Pero tal y como dices, con toda la razón, hay cosas que me hacen reafirmarme y que han sido la fuerza para mantenerme firme en mis decisiones, por eso, aunque no sirva de nada, prefiero no olvidarlas.
    Un beso muy fuerte y gracias por la visita.

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  6. Sonix, muchas gracias. El corazón ante hechos así, se parte a la mitad, pero créeme, con el tiempo, se recompone.
    No hay ningún mal de amor, que no se cure con el tiempo. Quedan cicatrices, pero te acostumbras a verlas, y terminan formando parte de ti.
    Un beso grande y muchas gracias. Es un placer recibir tu visita.

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  7. No comparto demasiado esa frase de Chaplin, el final perfecto no tiene por qué ser doloroso, ni cruel, ni desagradable. Tal vez el tiempo pone cada cosa en su lugar, pero no por eso es un final perfecto. Lo que si es cierto es que el tiempo todo lo cura.

    un besote y un abrazo lleno de ánimos.

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  8. Gracias por la visita Canoso. Yo si que comparto la frase de Chaplin, pq. el tiempo pone cada cosa en su sitio, y no hay mal que por bien no venga, aunque al principio eso sea impensable.
    Me guardo tu beso y tu abrazo con todo mi cariño, y además te los envío de vuelta.

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  9. Ha debido de ser durísimo por lo que has pasado. Espero que hayas podido cerrar esa página de tu vida y continuar adelante con el aprendizaje de una experiencia así. Un abrazo.

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  10. Thot, lo que no te mata te hace más fuerte. Eso dicen, verdad???. En mi caso, ese capítulo de mi vida fue ha sido el empuje para empezar una vida nueva. Y cuando siento que me voy a derrumbar por los recuerdos, pienso que no vale la pena añorar a alguien que nunca mereció un amor puro y limpio como el que le brindé. Eso me ha ayudado a no creer en sus palabras de arrepentimiento, y hoy por hoy, te aseguro que he descubierto que no merecía ni una sola de mis lágrimas.
    Un beso enorme y miles de gracias por tu visita.

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  11. Cuando descubrimos un engaño o una situación de desamor....nos preguntamos ¿por qué?..y esa pregunta nos da vueltas...hasta que las respuestas caen como las fichas de dominó, una a una...y se hace la luz...ese es el mejor momento...cuando todo se esclarece y podemos seguir el camino dejando atrás todo lo que nos hizo daño...en ese momento nos sentimos renacer...besos guapa...gracias por la charla de hoy.

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  12. El escrito me ha impactado... cada sentimiento vertido daba en mi corazón como una flecha, porque el amor es una droga con muchísimos efectos secundarios, pero es cosas de dos, la vida está llena de tentaciones y cuando sucumbimos a ellas el que se queda en la cuneta lleva todas las de perder, para el otro la vida sigue... el de la cuneta tiene que levantarse e inicar el camino con un saco a cuestas lleno de piedras de las que se tendrá que ir liberando hasta dejarlo vacio para volver a llenarlo nuevamente de flores que no pesan y dan aroma.
    Ni se te ocurra cargar un elefante a los hombros, súbete al elefante!!!! Besitos.

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  13. Gracias amiga Alondra. Hoy tu trino me ha sonado más celestial que nunca. La última frase es genial, me la apunto.
    Un beso fuerte.

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  14. Marita...afortunadamente ya tengo casi todas las respuestas, aunque siempre quedarán preguntas en el aire.
    Un beso enorme.

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  15. Leerte así, sincera, contenida, fuerte, dolida pero en pie, ha sido doloroso pero purificador.
    Has pasado por el infierno con los ojos abiertos y has cerrado la puerta detrás.
    Me alegra mucho.
    Quiero pensar que el tiempo tan solo ofrece distancia pero el final lo escribimos nosotros.

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  16. Pilar, una vez me dijeron que si "Dios" nos enviara, todo lo que somos capaces de soportar, nos asombraríamos, de la capacidad que tenemos para encajar golpes.
    No queda más remedio que tirar para delante, y mirar al frente,pero lo principal, es tener la conciencia tranquila para poder andar con la cabeza bien alta.
    Un beso fuerte y gracias por tu visita.

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