jueves, 13 de mayo de 2010

El camino...

Me vestí demasiado tiempo con el traje de la comprensión hasta que sus costuras reventaron, supongo que fui sumando demasiados kilos de dolor en un tejido más delicado de lo que realmente aparentaba, y me quedé en cueros cuando la comprensión no pudo seguir comprendiendo lo incomprensible.
Me calzé los zapatos del perdón, hasta que se me hincharon tantos los pies que terminaron por quedarme muy estrechos, y no veas la de llagas que aún hoy supuran en mi piel.
Me adorné con los abalorios del "aquí no pasa nada", "todo saldrá bien", "no hay de qué preocuparse", pero desentonaban tanto con mi forma de ser, que llamaban la atención de propios y extraños. Lo que parecía oro fino, resultó ser oropel.
Hasta que un día, comprendí que mi armario guardaba tras sus espejos, muchas y variadas sorpresas. Vestidos largos y cortos, colores que había olvidado y modelos para cada ocasión. Descubrí que tenía curvas que podían resultar sugerentes, y dejó de importarme ocultar mis formas de mujer.
Ahora utilizo un calzado diferente cada día, cómodo y funcional, que me permite avanzar con paso firme, y dejo mis zapatos del perdón para los momentos realmente importantes, sin que sea obligatorio llevarlos las 24 horas del día. Ya no es necesario vivir perdonando ni pidiendo perdón.
Mis nuevos abalorios no son réplicas ni falsificaciones baratas, tan sólo una sonrisa espontánea y una mirada serena. Ya no necesito ocultar nada ni evadirme de mi realidad, aunque a veces sea duro enfrentar el día a día. No porque tú no estés a mi lado, sino porque ahora soy la única responsable de lo que me sucede y mi vida depende sólo de mi. Mis aciertos y equivocaciones son fruto de mis decisiones, sin tener que asumir las consecuencias de las tuyas.
Poco a poco vuelvo a ser yo y a recuperar lo que me quitaste, aunque sigas creyendo que no te llevaste nada. Aunque sigas afirmando, que fue cosa de dos.
Sé que no te he perdonado porque aún me duele recordarte, pero llegará el día en el que tu nombre sea uno más, el recuerdo de tus besos ya no amargue más mi boca y tus caricias se desvanezcan cúal pesadilla al despertar.
Llegará el día de la indiferencia absoluta ante tus palabras o las nuevas hazañas que protagonices en tu vida. Ese día en el que no me pregunte por qué ó qué hubiera pasado si..., Ese día llegará, lo sé y lo siento, porque ya conozco el camino...


"No es el desafío el que define quiénes somos, ni qué somos capaces de ser, sino cómo afrontamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad"
(Richard Bach)

6 comentarios:

  1. Mi querida Meg:
    La responsabilidad de los desajustes en una pareja es cosa de dos. La nuestra por permitir ciertos momentos que nunca deberían haber existido. Somos demasiado comprensivas como si fuésemos sus madres y el hecho que nos ocupa es una pareja.
    Me ha gustado leer que revives, que notas nuevamente tus curvas, esto quiere decir que estás sanando.
    Y yo te regalo abalorios de fuerza e ilusión para que cuando los veas recuerdes mi cariño.
    Arriba mi Magda.
    Un abrazo.

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  2. Magnífico vestuario el que llevas para recorrer ese camino del que hablas.
    Un abz.

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  3. Hola amiga Magdalena, escribes muy bien, me
    ha gustado el relato, es un placer pasar por tu
    bonito blog.
    deseo tengas un feliz fin de semana.
    que disfrutes.
    un beso.

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  4. InfinitaRebel...has dado en el clavo. Me convertí en madre sin haber parido, y eso es un grave error. Por su parte, por buscar en mi esa figura materna, y por la mía, por permitirlo.
    En fin...sé que las relaciones son cosas de dos, pero hay relaciones en las que una de las partes se queda completamente anulada, a expensas de lo que piense, quiera y decida la otra.
    Thot...al menos me siento mucho más cómoda y ligera. Y si hay que ponerse el taconazo y la minifalda, también, eh!!!¡Pero sólo un ratito!jajaja.
    Ricardo...Tú si que escribes bonito!!!Me estoy dando algunos paseos por tus versos y me gustan mucho.
    Espero que sigas pasando por estos retales cada vez que te apetezca.
    Un beso enorme para los tres y gracias por estar ahí.

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  5. En la vida muchas veces, y no solo con las cosas de pareja, hay que dar el cerrojazo y no dar un paso atrás ni para dar impulso. Cuando eso ocurre lo mejor es recordar los buenos que hubo mientras duró, pero no apenarse porque se acabase, porque cuando algo no funciona, el alargarlo solo supone más dolor.

    Así que de vez en cuando ponte esa minifalda, esos tacones y no olvides tu mariposa.

    Besotes, guapa.

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  6. Gracias Canoso. Mi mariposa me acompaña siempre, me trae suerte. Al menos, me ha permitido encontrar a gente estupenda por aquí (tú incluído.jajaja).
    Lo malo amigo, es que todo sería más fácil precisamente si recordara más y mejor todo lo malo que sucedió. En mi caso, hubo mucho bueno, pero créeme, lo malo fue demasiado malo. Entonces...¿por qué se me van los malos recuerdos? ¿esos que me darían más fuerza aún para decir...he hecho lo correcto, no es justo volver a pasar por esto.
    Menudo rollo te estoy contando amigo.jajaja. Un beso enorme Canoso

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