domingo, 15 de noviembre de 2009

Un poco más de mi...

Nunca me han gustado los domingos, es más, suelen ponerme de mal humor. Con ellos termina el fin de semana para dar paso a la rutina diaria...los madrugones, las obligaciones laborales, el estrés.
Si tengo que elegir un día de la semana, me quedo con el viernes. Supongo que como la mayoría de personas para las que este día supone el comienzo de un merecido descanso durate dos días, además de un amplio abanico de posibilidades de ocio y tiempo libre.
Este domingo es distinto, porque con él termina una semana de esas que preferirías olvidar para siempre.
Durante estos días he pensado mucho en una frase que me dijo alguien hace poco..."es increíble lo que el ser humano es capaz de soportar". Estoy totalmente de acuerdo, no llegamos a ser conscientes de nuestra fortaleza hasta que la vida comienza a ponernos pesos en la espalda y nuestro día a día está cargado de obstáculos que nos complican el camino. Hay etapas en las que "a perro flaco todo son pulgas", y yo estoy en una de ellas, aunque sería muy egoísta de mi parte si no reconociera la suerte que tengo de no estar sola.
Sé que tarde o temprano acabará esta racha de despropósitos que al menos está sirviendo para hacerme más fuerte como persona y para tener claro que en esta vida hay que preocuparse lo justo y necesario por cosas que al final, no dan la felicidad.
Una vez leí una reflexión que hoy más que nunca, comparto con total convencimiento. Nos pasamos tanto tiempo buscando la felicidad en los lugares más insospechados y en las cosas más irrelevantes, que nos olvidamos que la felicidad reside en el interior de cada persona.
La felicidad es un estado de ánimo, que consiste en estar a gusto con uno mismo, con lo que hace, con lo que tiene, con lo que le rodea. Por eso, hay personas que aparentemente "teniéndolo todo", son infelices.
Yo estoy aprendiendo a encontrar la felicidad en los detalles más insignificantes...soy feliz cuando Maggie me da lametazos por todo el cuerpo tratando de hacerme entender que me ha echado de menos, que soy la persona más importante de su vida y que me necesita.
Soy feliz cuando la que es ahora la persona más importante de mi vida me envía un mensaje a los cinco minutos de haberse marchado de mi lado, para decirme que me extraña y que no me preocupe porque no estoy sola.
Soy feliz cuando veo a mi hermano ilusionado preparando sus navidades en Punta Cana y me enseña que en esta vida hay que disfrutar de los momentos sin preocuparnos en exceso de lo que pase mañana.
Soy feliz cuando mis amigas me llaman para interesarse por mi estado de ánimo, cuando mis padres dejan de mirar la tele para dedicarme toda su atención intentando no mostrarse preocupados por mi para que yo no me derrumbe.
Son casi las 4 de la tarde de un domingo cualquiera, de un domingo diferente, de un domingo de noviembre en el que he decidido ser feliz con todo lo que tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario