martes, 14 de julio de 2009

Un nuevo paso adelante

Regreso de nuevo a este punto de encuentro del que estaba un poco desconectada, pero del que no me he olvidado en ningún momento. De hecho tengo muchas cosas que compartir contigo, y aunque vaya con un poco de retraso, quiero dejarte testimonio de algo que escribí la semana pasada, para ponerte al corriente de cómo marcha mi vida y que puedas entender mejor los últimos acontecimientos que te voy a contar en mi próxima entrada.
Ésta ha sido una semana importante para mi y aunque no haya compartido contigo mis “retales”, no he dejado de hilvanar pensamientos que poco a poco iré dejando en este blog.
Digo que ha sido una semana importante porque entre otras cosas, creo que por fin ha comenzado el camino hacia una nueva vida. He tenido una “cita” con el pasado, un “bis a bis” con los recuerdos, que espero sea el primer paso para cerrar un capítulo cuyas letras ya están demasiado difusas como para intentar releerlo.
En alguna ocasión he pensado que lo mejor sería arrancar esa página para siempre, pero hoy con la mente más serena, creo que los capítulos que engrosan el libro de nuestra vida, deben seguir ahí en forma de experiencias de las que debemos sacar lo mejor.
Mi reencuentro con esta parte de mi vida no fue casual, pude haberlo evitado, pero quería enfrentarme una vez más a mis fantasmas y a mis miedos, comprobar si realmente ahora soy más fuerte que ellos.
No fue una situación agradable porque los rescoldos que quedan de nuestra historia aún están calientes y es mejor no removerlos, pero sí que me sirvió para ratificar que el amor tan grande que sentí un día por él, no se recuperará de la grave enfermedad que lo ha dejado en coma.
El principio de un camino sin retorno y el final de un proyecto en común, ha quedado rubricado en tres folios cuya última firma ante un juez, disolverá para siempre cualquier vínculo entre nosotros. Te mentiría si te dijera que ya no me duele, pero también te mentiría si te dijera que me mata la pena. Al final, en tres folios y en un puñado de euros, se quedará todo lo que un tres de septiembre sellamos con un “sí quiero”.
Qué barato se vende el amor!. Qué poco cuesta un “te quiero”!
Ahora toca cambiar la “cerradura de mi vida” por si alguna llave escondida intentara abrir esa puerta. Que el paso del tiempo llene de polvo y telarañas los recuerdos, porque yo no quiero ocuparme de ellos.
Ahora sólo falta esperar un poco más, para poner el punto final en lugar de un punto y seguido.
Y como la vida siempre da una de cal y otra de arena, en esta semana también me he dado cuenta de lo mucho que significan ciertas personas en mi vida y de la falta que me hacen para ver las cosas desde otra perspectiva. A ver, no dudaba de eso, pero sí que he percibido ciertos detalles que me hacen reafirmar mis pensamientos, mis emociones y algún que otro sentimiento que se ha enredado en mi alma. Si te soy franca, y espero no tener que dejar de serlo, ahora me siento mejor conmigo misma, porque me aterraba la idea de confundir sentimientos y hacer daño a otras personas.
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