martes, 22 de marzo de 2016

Tu ausencia duele.

Me castigas con un silencio ensordecedor, de esos que penetran en el alma y me pregunto por qué.
No sé qué hice mal, ni en qué  momento te fallé para que tomaras la decisión de alejarte, de poner más que una distancia física a lo que hoy por hoy nos separa.
Me gustaría mucho escuchar una sencilla explicación, sin pretender que me convenzas de que has tomado la decisión correcta, ni tratar de convencerte de que te equivocas.
El saber que estás tan lejos habiéndote tenido tan cerca, DUELE.
Duele tu ausencia en mis noches de insomnio.
Duele no tenerte a mi lado para espantar mis fantasmas.
Me duele extrañar tantas horas de charlas compartiendo risas, angustias y confidencias. Los secretos que contigo estaban a salvo y aquellos abrazos que aligeraban mi pena.
Fuiste mi tabla salvavidas en muchas noches de tormenta. MI MEJOR AMIGO, mi confidente, casi mi alma gemela. Éramos casi todo, aún sin ser pareja (paradojas de la vida, que es así de puñetera)
Quizás no supe estar a la altura de lo que esperabas o fui incapaz de corresponder como merecías a tanta dedicación. Desconozco los motivos por los que ya no formo parte de tu vida, y eso añade más dolor al extrañarte.
Una vez más quiero que sepas que me haces falta. Te echo tanto de menos que tu ausencia araña mi alma.
Espero que leas estas líneas y que no te quepa la menor duda de lo importante que has sido para mi. Pero sobre todo de lo importante que me gustaría que siguieras siendo. Sin reproches, sin preguntas...
Cuánto me gustaría que sonara el teléfono y ver tu nombre en la pantalla para charlar como si no hubiera pasado el tiempo.
Ahora que no te tengo, daría cualquier cosa por que me invitaras a dar un largo paseo por la playa, tomar un café y ponernos al día de todo lo que nos ha sucedido. Aún nos  debemos una vuelta a la isla, ¿lo recuerdas?
Sé que tu vida ya no es la misma, la mía también ha cambiado, y que probablemente el amor que llamó a tu puerta hace unos meses se haya instalado para quedarse. No te imaginas cuánto me alegraría saber que eres feliz, que por fin se quedaron atrás todas tus penas y que has encontrado a la persona que te complementa como mereces.
Quizás algún día pueda compartir con ella, lo importante que eres para mi. Quién sabe si algún día podemos pedir pizza para cuatro.
J. J, permíteme usar las iniciales de tu nombre, para que no te quepa la menor duda de que este post lleva impregnado tu olor, tu sonrisa y tu mirada serena.
En estas líneas también guardo los muchos momentos compartidos, pero sobre todo,  lo mucho que te echo de menos. 
Siempre serás parte de mi vida.
Gracias por todo lo que me diste.
Te quiero mucho AMIGO.