jueves, 29 de noviembre de 2012

El amor no entiende de montañas.

Hace poco le pregunté a una de las personas más importantes de mi vida, cómo era posible querer tanto a alguien que da tan poco. 
Le pregunté por qué seguía convencido de que ella era la mujer de su vida, por qué seguía apostando por ese amor que le generaba tanta incertidumbre y desconcierto.
Le pregunté por qué su empeño en nadar contra corriente, por qué seguir adelante cuando todo se ponía en contra.
Le pregunté de dónde sacaba las fuerzas para seguir creyendo que era posible, que con ella sería posible construir un futuro conjunto, un mañana mejor.
Le pregunté por qué seguía subido a aquella montaña rusa de emociones, sensaciones y sentimientos encontrados.
Le pregunté cuál era el secreto para seguir confíando en ese amor, a pesar de todo.
 Él se quedó pensando la respuesta, pero sólo unos segundos...y entonces me dijo:
-"Ella es todo lo que quiero, lo que siempre quise. Ella es la razón por la que cada mañana me levanto con la fuerza suficiente para seguir adelante, aún sabiendo que, como cada día, tendré que subir una larga y difícil montaña de obstáculos, hasta llegar a la cima completamente desfallecido, pero orgulloso del esfuerzo realizado. Y cuando estoy arriba, pensando que lo conseguí, me doy cuenta de que al día siguiente debo volver a escalar esa misma montaña como si fuera la primera vez. Y así día tras días. Subir y bajar, bajar y subir.-"
Lo miré con cara de asombro, de no entender bien por qué su empeño en sortear cada día las mismas dificultades, las mismas barreras, los mismos obstáculos. 
Le insinué que sería  mucho más fácil bordear la montaña en lugar de escalarla, dejarla atrás y seguir caminando. Y entonces él respondió:
-"Lo que sucede es que mi felicidad no consiste en bordear esa montaña, mi felicidad pasa por destruirla, porque es ésa montaña la que nos impide avanzar. Es ésa montaña la que me separa de ella. No se trata de bordear el obstáculo, sino de ser capaz de hacerlo desaparecer"-.
-¿Crees que tendrás la fuerza suficiente para conseguir tu propósito?- pregunté.
-"Te voy a contar el secreto- me dijo. Lo que ella no sabe, es que cada vez que subo la pendiente y llego a la cima, consigo bajar con algunas piedras en los bolsillos. Sé que de momento la ausencia de esas piedras apenas se percibe, pero también sé que con cada una de ellas, la montaña va disminuyendo, haciéndose cada vez más pequeña. Sólo es cuestión de tener la suficiente perseverancia para que la montaña termine cayendo a mis pies, convirtiéndose sólo en un montículo de tierra"-
No salía de mi asombro ante sus palabras.
-"¿Tanto la quieres?"- me atreví a preguntar.
-"Tanto como para saber que seguiré escalando esa montaña  tantas veces como sea necesario, aún cuando me falten las fuerzas. Tanto como para saber que tarde o temprano, la montaña desaparecerá para siempre"-.
No quise seguir haciendo preguntas, pues con tan pocas palabras me había dado una de las mayores lecciones sobre el significado verdadero del amor.

Pd. Gracias Maroto por haber sido la inspiración de este post, que se ha tejido hilando tus palabras. Te dedico estas letras por tu manera de explicarme que las dificultades, tarde o temprano, desaparecen. Sólo es cuestión de apostar por lo que se quiere y no morir en el intento.



domingo, 25 de noviembre de 2012

A esas personas…

Para alguien a quien le gusta escribir y compartir sus letras, como es mi caso, el hecho de saber que hay personas que por algún motivo siguen tus idas y venidas, es una gran satisfacción.
La mayoría de la gente que a menudo entra en mis retales, lo hace desde el cariño. Otras por mi forma de expresar lo que siento en cada momento.
Hay quienes lo hacen porque comparten la afición de escribir, y también las hay (aunque me consta que son la minoría), que lo hacen simplemente esperando encontrar un post con el que puedan deducir que mi vida no anda bien.
A esas personas es a quien les dedico hoy estas letras.
A esas personas que prefieren culpar a los demás, de sus fracasos personales, emocionales o sentimentales. Cuando son ellas, las únicas culpables de cómo han manejado los hilos de su vida.
A esas personas que entran aquí a cotillear en busca de algún episodio de novela negra, algún capítulo del que pudiera avergonzarme o alguna página que debiera arrancar de mi vida.
A esas personas sólo quiero decirles, que estoy plenamente orgullosa de cada una de las cosas que he vivido (buenas, malas o regulares).
Orgullosa de cada uno de mis tropiezos, porque de ellos he aprendido y madurado.
Orgullosa de cada una de las personas que han entrado en mi vida. De las que se han ido y de las que se han quedado, porque de todas aprendí algo…con todas viví algo único e irrepetible. El tiempo no se puede detener ni rebobinar. El pasado es eso, pasado. Experiencias y lecciones que conforman nuestro particular cuaderno de vida.
Orgullosa de mis fracasos porque han supuesto una nueva oportunidad de recomponerme y mirar al frente. Con cada uno de ellos he madurado, me he enriquecido y sobre todo, me han demostrado lo fuerte que soy.
Orgullosa de las lágrimas que he derramado, porque la vida me ha compensado con un montón de sonrisas.
Orgullosa de lo que he hecho, aún cuando mis acciones hayan sido erróneas, porque tengo la tranquilidad de que  jamás he hecho nada con la intención de hacer daño gratuito.
A esas personas que se atreven a hacer juicios de valor sobre mi persona, sin tan siquiera conocerme, sólo puedo darles las  GRACIAS.
Gracias por hacerme importante en sus vidas, porque aunque sólo sea para juzgarme o criticarme, se toman la molestia de tenerme presente.
Sé que es mucho más fácil arremeter contra los demás, en lugar de mirarnos en el espejo y preguntarnos cuál es nuestro nivel de responsabilidad en esto o en aquello.
Es menos doloroso buscar culpables a nuestra infelicidad fuera de casa, fuera de nuestro alcance, porque así podemos justificar mejor nuestros propios errores.
Es más sencillo pensar que nada hubiera pasado si tal persona, no se hubiera cruzado en nuestra vida, pero nadie se cruza en la vida de nadie por casualidad, y la decisión de si ese alguien se queda o no en ella, es nuestra. 
Somos nosotros quienes abrimos o cerramos la puerta a quienes aparecen en nuestra vida. Somos nosotros quienes tenemos la última palabra.
Cuesta menos criticar e injuriar a otro, que hacer examen de conciencia. Sí, me he podido equivocar en muchas de mis decisiones, pero soy la única responsable de ellas.
Cada uno de los post de este blog, es un pedazo de mi vida. Cada uno de mis retales es un trozo de mi alma.
He amado y he querido (que no es lo mismo), y también he confundido alguna vez el amor con otros sentimientos.
He sido la primera para algunas personas, y la última para otras tantas.
Me han querido con locura, y también me han querido desde la locura.
Me han desarmado el corazón y también me lo han recompuesto.
Me han dado nuevas oportunidades y también las he dado.
Me han hecho grande y también pequeña.
Me han hecho creer en la vida por encima de todo y también me han matado en vida.
Me han regalado lunas y estrellas y también me han bajado a los infiernos.
Me han perdonado mis errores y yo también he perdonado.
Me han hecho sentir la mujer más feliz del mundo y también la más desdichada.
Me han endulzado el oído, mientras me daban de beber el veneno de la traición.
Y me quedo con TODOporque todo forma parte de mi vida.

He perdido muchas batallas, pero voy a ganar una guerra. La más importante, la única que me preocupa… la guerra contra mí misma. La guerra contra mi “quiero y no puedo”.

Por eso no me avergüenzo de NADA de lo que he hecho. 

He sorteado las muchas dudas que me han traído hasta aquí.
He cometido muchos errores pero que nadie olvide que en la oscuridad es muy fácil tropezar con cualquier obstáculo.
Así que a esas personas que me siguen, con el único interés de abrir un día el blog y encontrar algo que les haga regocijarse en mi dolor, sólo decirles que ese día, también estaré orgullosa. Lastimada, pero orgullosa, porque el dolor también es un sentimiento, y mientras sea capaz de sentir, significará que estoy viva.

Antes de concluir, sólo una cosa más…
No te culpo de culparme, ni te juzgo por juzgarme. Puedo llegar a entender tu rabia y hasta tu dolor, porque como sé que me sigues, sabrás que he pasado por algo similar. Sólo permíteme que te recuerde que el amor todo lo puede, y todo lo perdona. 
Es duro darse por vencido cuando aún se siente, pero para que el amor se sostenga…tienen que haber dos corazones latiendo al mismo son.

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

No tiene precio.


Que estamos en una época difícil para la mayoría de personas, no es nada nuevo.
La crisis hace mella cada día en la economía familiar y personal, lo cual genera muchísimas desavenencias entre quienes un día se prometieron amor eterno. 
Es complicado renunciar a muchas cosas que formaban parte de nuestra vida, ajustarse cada mañana un poco más el cinturón, cuando éste ya oprime tanto que pocos agujeros más se le pueden hacer.
Cuesta renunciar a aquellos pequeños placeres que formaban parte de nuestra rutina, y que hoy se convierten en artículos de lujo. 
No es fácil tratar de guardar lo que no se tiene o sacar de donde no hay. Hacer cábalas para llegar a fin de mes, quienes tienen la suerte de contar con una nómina, o hasta el próximo día 10 o hasta Dios sabe cuándo aparecerá un nuevo ingreso en casa.
Sí, sin duda son tiempos complicados. Y aunque dice el refranero popular que "Dios aprieta pero no ahoga", hay momentos en los que como poco, asfixia.
No voy a hablar de política, ni de recortes, ni ahondar en el tema de la crisis que es "voz populi" en cualquier foro o plataforma. Entre otras cosas, porque bastante jodidos estamos ya, como para ponerme yo a divagar sobre el tema.
Este post quiere servir como alegato a lo poquito que cuesta arrancar una sonrisa a quien nos importa, lo poquito que cuesta hacerla sentir especial, única.
Lo poquito que cuesta hacer feliz a alguien, haciendo que olvide los problemas o, al menos, haciendo que los problemas sean más llevaderos, más ligeros.

Así que gracias por hacer mi vida más fácil y demostrarme que lo más valioso de la vida, lo que me hace realmente feliz...no tiene precio.

Despertarme cada mañana rodeada de tus brazos y cubierta de besos...no se puede comprar con dinero.
Aguantar tus "ataques de amor" y que me beses sin parar y muerdas cada centímetro de mi piel...no se puede comprar con dinero.
Que me llames en el momento más inesperado para decirme que me extrañas y que soy lo mejor de tu vida...no se puede comprar con dinero.
Que te entre la risa cuando yo estoy "de morros"...no se puede comprar con dinero.
Que me repitas hasta la saciedad que me quieres "tuti pleni"...no se puede comprar con dinero.
Que me dejes la casa llena de mensajes románticos...no se puede comprar con dinero.
Que me pidas que te peine aún sabiendo lo exigente que eres con tu pelo...no se puede comprar con dinero.
Que me digas que tengo los pies más bonitos del mundo, sabiendo que los odio...no se puede comprar con dinero.
Que confíes en mi para hacerte la maleta a pesar de lo meticuloso que eres para tus cosas...no se puede comprar con dinero.
Que te hable de cualquier cosa y me digas que si para mi está bien, para ti también...no se puede comprar con dinero.
Que me acunes para dormir, aunque se te quede el brazo dormido...no se puede comprar con dinero.
Que te preocupes por cada cosa que es importante para mi...no se puede comprar con dinero.
Que pidas gambas al ajillo de primero, aunque apenas te gusten...no se puede comprar con dinero. (las gambas sí, pero el detalle no).
Que me dejes ser yo misma en cada momento...no se puede comprar con dinero.
Que me ponga a bailar en plena calle y que en lugar de afrentarte te "descojones"...no se puede comprar con dinero.
Que creas en mi por encima de todo...no se puede comprar con dinero.
Que me digas lo orgulloso que te sientes de estar a mi lado...no se puede comprar con dinero.
Que me sermonees incansablemente para hacerme entender que hay cosas que pueden mejorar la relación...no se puede comprar con dinero.
Que me digas cada día que soy todo lo que quieres...no tiene precio.

Que seas lo que siempre busqué...que tengas lo que siempre quise...que me quieras como me quieres y que te quiera como te quiero...JAMÁS PODRÁ COMPRARSE CON DINERO.

P.D. Que me traigas a casa el plato que tanto quería para mi desayuno, sí se puede comprar con dinero, pero que te hayas acordado de ese detalle...no tiene precio.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Me gusta...me gustas.

Me gusta cuando llegas a casa y por muy cansado que estés, por muy dura que haya sido la jornada, me estrechas entre tus brazos para decirme cuánto me has echado de menos.
Me gusta tanto que me despiertes llenándome el cuerpo de besos, que a veces me hago la dormida esperando ese momento.
Me encanta cuando me miras, incapaz de expresar con palabras el amor que sientes por mi, y descubro a través de tu mirada, el verdadero sentido de la vida.

Son tantas las cosas que voy descubriendo a tu lado...
Son tantas las cosas que voy aprendiendo de ti...


Me parece admirable tu capacidad de seguir creyendo en el amor por encima de todo.
Me enseñas cada día que la vida carecería de sentido sin alguien a quien amar, sin alguien con quien compartir los pequeños momentos del día a día.
Sigues estando convencido de que el amor lo puede todo, que es más fuerte que cualquier dificultad y más poderoso que el mayor de los obstáculos.
Sigues pensando que los problemas están para resolverlos y no para revolcarnos en ellos, y que los problemas hay que dejarlos detrás de la puerta cuando llegas a casa.
Contigo estoy aprendiendo que hay que decir todo lo que se piensa, por bueno o malo que sea, para evitar que el desasosiego se enquiste en el corazón.
Me demuestras cada día que los pequeños detalles son los que alimentan el amor, sin que sea necesario disponer de más recursos que una simple sonrisa, un post-it en cualquier rincón de la casa, o un "gracias por estar ahí".

Son tantas las cosas que descubro cada día de ti...
Son tantas las cosas que aprendo cada día de ti...

Me gusta tanto que me gustes tanto.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Si alguna vez...

Si alguna vez te preguntas si realmente te quiero, cierra los ojos y recuerda la forma en que te miro.
Si alguna vez tienes dudas de lo que siento por ti, cierra los ojos y recuerda esos instantes en los que no hicieron falta palabras para declararte mi amor.
Si alguna vez olvidas el por qué estamos juntos, cierra los ojos y revive los momentos compartidos que ya nadie nos podrá arrebatar.
Si alguna vez te fallan las fuerzas...dímelo. No calles lo que no se debe callar. 
No trates de parecer siempre el más fuerte para evitar que me preocupe, porque será en esos momentos donde te demuestre mi  fortaleza.
Si alguna vez necesitas que te sujete fuerte porque sientes que tu mano resbala, no te preocupes, me aferraré a tu cintura para no dejarte caer.
Abriré las ventanas cuando te falte el aire.
Sacudiré el polvo de tus entrañas para que  no te cueste respirar.
Seré tu lienzo en blanco para que pintes una sonrisa.
Mi piel será el mapa del tesoro perdido que has de encontrar.
Mi cuerpo tu abrigo en las noches de frío.
Mi alma la telaraña en la que te has de enredar.
Quiero ser siempre tu media naranja. 
Quiero ser siempre tu otra mitad.