lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Víctima o verdugo?

No salgo de mi asombro al comprobar en primera persona, que hay mujeres que aún siendo completamente conscientes de que no son queridas por su pareja, se empeñan en vivir su propia fantasía, urdiendo cualquier tipo de estrategia y artimaña con tal de no soltar el último hilo que las une a su mal llamado amor.
No estoy hablando de esas mujeres que se sienten incapaces de romper con su pareja porque el miedo es superior a sus fuerzas. Miedo a una nueva paliza, miedo a una persecución sin tregua, miedo a no ser capaces de salir adelante por sí mismas. Mujeres sometidas a un maltrato constante que las ha dejado sumidas en la más absoluta miseria emocional, y que han terminado por no reconocerse ante el espejo. Mujeres cuyo único consuelo es soñar con despertar un día y que su pesadilla haya terminado para siempre.
Algunas de esas mujeres incluso, justifican lo injustificable, se culpan de algo que no tiene nada que ver con ellas...porque nadie tiene derecho de maltratar a nadie, y esa responsabilidad recae única y exclusivamente sobre la persona que se atreve a cometer semejante aberración contra la dignidad, la integridad y la libertad de otra.
Reitero que no estoy hablando de esas mujeres, víctimas de un verdugo que las asfixia, las coarta, las intimida. Un machista (en la inmensa mayoría de los casos) que para sentirse más hombre hace uso de la violencia física o verbal, y que en el fondo, no es más que un ser acomplejado que tiene miedo a que se descubran sus propios miedos y miserias. Un sin nombre que necesita estar por encima para sentirse alguien.
Estas mujeres merecen todo mi respeto y lo único que deseo, es que más pronto que tarde, reúnan las fuerzas suficientes y el valor necesario para decir "se acabó", y empiecen a VIVIR, porque probablemente lleven mucho tiempo muertas en vida. Esas mujeres se merecen una nueva oportunidad, una página en blanco que llenar de momentos felices.
Hoy me refiero a esas mujeres que creen que el amor se puede elegir o comprar. A esas mujeres que son capaces de arrastrarse por el lodo y mendigar un poquito de amor, cual vagabundas hambrientas de cariño. A esas mujeres que piensan que los castillos pueden construirse en el aire, y que son capaces de todo por mantener a su lado a quien hace tiempo dejó de amarlas.
Hablo de mujeres que olvidaron el significado de la palabra dignidad, y cuyo amor propio abandonaron en algún lugar desconocido, al que no han podido regresar. Mujeres que desconocen que el orgullo, en el amor y en la vida, no sólo tiene connotaciones negativas, sino que también puede ser sinónimo de autoestima.
Mujeres que se inventan historias en las que no hay príncipes y princesas, sino víctimas y verdugos, tratando de dar pena porque sus parejas ya no las quieren, y se niegan a abandonar el barco porque ellas son "la señora de la casa", "la madre de sus hijos".
Mujeres que pretenden mantener "a su lado" a un hombre que, aún siendo sincero en sus sentimientos, no es capaz de hacer la maleta por el chantaje emocional al que es sometido.
Mujeres que prefieren compartir a su marido con otra, sabiendo en su fuero interno, que hace tiempo lo han perdido, antes de desplegar sus alas y volar en libertad.
Mujeres que se conforman con migajas, con "te quieros" fingidos y metiras sin fin. Que se tragan las lágrimas cuando él llega a casa impregnado de otro olor, sabiendo que busca fuera lo que hace mucho tiempo en su casa perdió.
Mujeres que ponen como excusa a sus hijos para no abrir las puertas de la libertad para los dos.
En los últimos meses he sido testigo de esta situación y me aterra pensar que haya mujeres sin un mínimo de amor propio, sin un ápice de dignidad y de coraje, para dejar ir a quien ya no las ama.
Supongo que cada una tiene sus motivos para aguantar situaciones que, a mi personalmente me desbordan, pero me parece inconcebible que una mujer piense que es natural y normal, que su pareja salte de cama en cama por el mero hecho de ser hombre.
Que no sientan el menor reparo en afirmar que entienden perfectamente que su pareja esté con otra mujer porque es un hombre, y que a su vez admita y acepte, que ella no tiene los mismos derechos, puesto que no tiene las mismas necesidades.
Y no, no hablo de mujeres de otro planeta ni de otras culturas, hablo de mujeres con los recursos necesarios para salir adelante por sí mismas. De mujeres que además, cuentan con el apoyo suficiente de quienes las rodean para decir hasta aquí he llegado, y que sin embargo, lloran por las esquinas su desdicha hasta que llegan a casa y se comportan como si no pasara nada.
Y ante eso...¿qué puedo decir?.
Me jode muchísimo porque siento que he estado perdiendo el tiempo compartiendo el dolor de alguien que, en el fondo, aguanta una situación, a mi juicio surrealista y descabellada, exclusivamente porque quiere. Quizás el amor propio que le falta para decir hasta aquí hemos llegado, lo ha volcado en conseguir que al final, él siempre regrese a casa, aunque sea a base de dar pena.
P.D1. Si en algún momento lees este post, sabrás por qué no quiero seguir siendo testigo de tu pena. La entendería si realmente fueras víctima de tu situación, pero creo que visto lo visto, te has convertido en tu propio verdugo.
P.D.2. Espero que quienes lean este post, no mal interpreten mis palabras. Reitero mi total rechazo y repulsa hacia quienes maltratan. No me estoy refiriendo a esas mujeres, y espero que se entienda.

martes, 8 de noviembre de 2011

Mi normalidad...

Los días pasan como suspiros y el tiempo se me escapa sin apenas darme cuenta. Estoy viviendo en una pequeña burbuja de tranquilidad salpicada de sobresaltos, pero afortunadamente esto últimos, poco o nada tienen que ver con mi vida.
Este verano he conocido gente nueva con la que comparto mucho de mi tiempo libre. Entre cafés y encuentros con quienes forman parte ahora de mi vida social, se entrelazan historias de todo tipo hasta tal punto que, por momentos, es como si además de la mía estuviera viviendo la de los demás.
Historias de amor, celos, infidelidades, mentiras, culturas diferentes, constumbres distintas...De todo y para todos los gustos.
A veces pienso que soy como un imán para atraer a los problemas, o que debo tener complejo de buena samaritana, porque al final termino conviertiéndome en "la fuente donde todo el mundo va a lavar sus pecados". Y claro, soy incapaz de mantenerme al margen cuando presiento que alguien me necesita, o que puedo aportar un poco de aire fresco a quien siente que se ahoga.
Estoy muy contenta de haber conocido a personas nuevas con las que compartir tertulia, risas y charlas, pero jolines, eso conlleva también compartir un montón de "marrones" que ni me van ni me viene, y hay momentos en los que sus problemas se convierten en mi problema.
Tengo la sensación de que estoy viviendo una especie de película, y les prometo que muy pronto escribiré un post sobre el tema, porque alguno de los personajes merece una reseña especial.
Por otro lado, sigo bastante liada con mis clases. Ya hay fecha para el primer examen de contabilidad, será el próximo 20 de diciembre, y estoy tratando de llevar al día la materia porque de lo contrario será muy complicado tan siquiera aspirar al aprobado.
Creo que pasar con éxito ese examen sería un estupendo regalo de reyes.
Por cierto, aunque me aterra hablar de las Navidades, porque son unas fiestas que realmente no me gustan, este año quizás sean completamente distintas para mi. No quiero adelantar acontecimientos hasta que no esté confirmado, pero con un poco de suerte, este año las viviré de otra manera y espero que sean inolvidables. Ya les contaré los detalles en cuanto llegue el momento.
Quiero dar las gracias a quienes me han hecho saber que echan de menos mis retales, y prometo actualizar con más frecuencia.
Un beso muy fuerte para todos y todas.
Gracias por estar ahí.