domingo, 11 de septiembre de 2011

Pasen sin llamar

En esta cálida noche de domingo, en la cafetería de costumbre, con el señor del piano tocando al fondo del bar y el brillo de las luces que desprenden las lámparas de aceite que adornan cada mesa...me he sumergido en mi lista de blogs favoritos con el ánimo de dejarme envolver por historias anónimas, sentimientos encontrados, amores furtivos, cuentos inconclusos, experiencias personales y hasta tendencias de moda.
No es que siga una lista interminable de blogs, pero sí variada.
He pasado un rato de lo más agradable, porque de la misma manera que "cada persona es un mundo", cada blog también lo es. En el fondo de cada uno de ellos, implícita o explícitamente, está la esencia de su autor o autora.
Me ha dado mucha pena encontrar algunos de esos blogs cerrados a cal y canto, otros tantos completamente "abandonados" y algún que otro, desterrado al olvido. Incluso, puedo decir que he sentido rabia al descubrir que me he perdido algunos finales y que mi curiosidad quizás no sea nunca satisfecha.
Igual que cada persona tiene una razón propia para abrir un blog, la tiene para decidir cuando colgar el cartel de cerrado, temporal o definitivamente. Y esa decisión siempre merecerá todos mis respetos.
Hay quienes comienzan por pura curiosidad, por diversión, por el placer o la necesidad de escribir o por tener la oportunidad de interactuar con otros blogueros. Motivos e intenciones, supongo que habrá miles.
En mi caso, fueron varias las razones por las que comencé a escribir estos retales, pero fundamentalmente, fue la necesidad imperiosa de "escupir" todo aquello que me envenenaba el alma y apenas me dejaba respirar.
Fue una terapia conmigo misma para desenmascarar mis miedos y sacar a la luz mis fantasmas, teniendo en cuenta además, que siempre me gustó escribir. (Aún conservo dos de mis diarios personales).
Me ha resultado más fácil escribir desde la rabia y el dolor, supongo que es normal, de hecho las mejores historias y canciones de amor, son aquellas en las que precisamente el desamor, se torna protagonista.
Por eso, cuando mi vida comenzó a encaminarse nuevamente, mis ausencias se prolongaban un poco más en el tiempo. Es curioso, no sentir la misma necesidad de compartir lo bueno que lo malo. Puede ser porque lo malo nos encoje las tripas, nos acelera el pulso, y lo bueno nos anestesia y nos relaja.
Hoy después de dos años y tres meses desde que escribiera mi primer retal, me siento plenamente orgullosa de cada una de las palabras que han quedado plasmadas en forma de post, pero sobre todo me siento orgullosa de haberme encontrado con personas anónimas que me han brindado todo su apoyo y cariño en forma de comentarios.
He escrito entradas muy duras, en las que me "he quedado en cueros". A veces incluso, he estado tentada a suprimirlas ante la idea de resultar vulnerable, pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que la realidad es la que es, y que sólo he contado las cosas tal y como las he percibido, vivido y sentido. Ni más ni menos, por lo tanto, no tengo nada de lo que arrepentirme ni de lo que avergonzarme.
Creo que sólo quienes navegamos por esta blogoesfera somos capaces de entender esa sensación de ser comprendidos, valorados e incluso "queridos" por personas con las que quizás no lleguemos nunca a intercambiar ni una sola palabra más allá de las que quedan escritas.
Personas que terminan formando parte de un rinconcito de nuestra vida, cuyas historias seguimos con atención, preocupándonos cuando las cosas no van tan bien como quisieran, emocionándonos con sus logros, riéndonos con sus ocurrencias y aprendiendo, sobre todo aprendiendo de sus propias experiencias.
Por eso, hoy sencillamente quiero dar las gracias a quienes pasan por aquí. Da igual con qué frecuencia lo hagan, da igual cuáles sean los motivos por los que me visitan, da igual si se ponen cómodos para quedarse o simplemente entran a hurtadillas...en cualquier caso, gracias por "asomar la cabeza" y dejarme pellizcar momentos de felicidad compartida.
Mi puerta siempre estará abierta...pasen sin llamar.
¡¡¡¡GRACIAS!!!!

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7 comentarios:

  1. Magdalena, para mi ha sido un placer entrar en tu blog, saber un poco de tus venturas y desventuras, saber un poco de maltratadores y vividores y seguiremos viviendo y desgranando trocitos del alma que se escapan por esta ventana a un mundo desconocido.

    Un beso,

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  2. A mí también me gustaria que algunas de aquellas puertas se abrieran, pero ellos lo decidieron así y hay, como tú dices, que respetarlo. ¿Por qué entro a un blog? por la misma razón por la que comencé el mío: por curiosidad y una forma más de entretenimiento, y luego ya por aprender algo del tema que sea.De los personales que visito he aprendido algo: lo distintos que parecemos y lo iguales que llegamos a ser en situaciones diversas.

    Un beso

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  3. A veces comenzamos por rabia y continuamos por necesidad, las amistades de la blogosfera se convierten en un aliciente necesario...

    Besos y buena semana.

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  4. Jajajaja que curioso, hace unas semanas que llevo determinando si abrir un blog o escribir un libro de mi vida...jajajaja. Esperare a que mi corazón me dicte en esta semana.

    Un abrazo

    Elisa Alonso

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  5. Como siempre, Gracias por todos y cada uno de los comentarios.
    Saudades8: el placer es mío. Seguiremos viviendo y también "soñando". Un beso.
    VerboRhea: lo que has aprendido es una buena lección. A mi también me ha sucedido algo parecido. Nos creemos tan diferentes a los demás...y luego resulta que en el fondo, todos tenemos algo en común.
    Canoso:simplemente gracias por tu blog, porque siempre que llego a él, aprendo algo nuevo.
    Anónimo: o mejor dicho, Amiga Elisa...te aseguro que si te decides por escribir un blog, yo seré la primera seguidora. Que tú tienes mucho que contar!!!ánimo y atrévete con la idea.jajajaja.

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  6. Gracias por abrirnos las puertas de tu mundo de par en par.
    Lo que dice Canoso es muy cierto, primero por rabia o en mi caso mas bien, por cansancio y luego por necesidad y en mi caso puede que ya incluso un poco por costumbre.
    BESOS
    MEME

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  7. Queridos sin comillas, y quien no lo entienda, una pena.

    Un gusto leerte más de seguido, lo bueno se multiplica si lo compartes.

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