viernes, 23 de septiembre de 2011

No regresó.

Pasé mucho tiempo con la oreja pegada tras la puerta, por si escuchaba sus pasos acercarse.
Lo esperé entre tazas de café y cigarros incompletos, pensando que no tardaría en aparecer.
Quería sentarme a charlar con él, confesarle mis sueños y mis miedos. Hablarle de mi amor.
No podía quedarme dormida por si en el último momento decidía regresar.
Fueron noches de insomnio, de penas, de lamentos, de una incertidumbre que no me dejaba pensar.
Traté inútilmente de ordenar mis pensamientos, de deshilvanar mi presente para empezar a tejer mi futuro.
Descosí los momentos tristes que no quería volver a recordar y abrí las costuras de los muchos silencios que quedaron en el aire.
Zurcí las palabras rotas que no fuimos capaces de decir y cerré con cremalleras los instantes más felices.
Di mil vueltas en la cama desenmarañando preguntas, bordé pensamientos nuevos e hilvané ilusiones futuras.
Le puse botones al pasado y dibujé patrones de futuro...pero él no regresó.
Y entre hilos de colores, agujas, botones y tijeras, el alba entró por la ventana y yo me rendí ante el amor.
Con mis manos cansadas y sin fuerza, recogí los retales de mi vida, esparcidos por la habitación.

4 comentarios:

  1. Te traigo un retal nuevo llamado ilusión, deja que prenda esa llama en ti, si el no viene, si no le interesa otro en tu vida vendrá.

    Un beso y un lametazo a Maggie

    Saudades

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias....
    Maggie te devuelve el lametazo multiplicado por tres....es que mi niña, es de lo más cariñosa.jajaja

    ResponderEliminar
  3. Y con ellos, inventé un nuevo vestido, refuljente.

    ResponderEliminar
  4. Hilos de colores entre sedas y algodón, así hemos de ver el futuro, después de una desilusión ...

    ResponderEliminar