domingo, 25 de septiembre de 2011

El trastero de mi vida.

Es un domingo gris, el cielo amenaza con llorar y la tranquilad se cuela por cada rincón de la casa.
Maggie disfruta enroscada a mi lado, de una plácida siesta, después de algunos lloros con los que pretende llamar mi atención en busca de una caricia.
Hoy me apetecía quedarme en casa sin más.
Entre una nueva adquisición literaria que me tiene completamente enganchada a sus letras. El portátil en la mesilla del salón y algún que otro quehacer doméstico, ha transcurrido mi día.
Las horas se han escurrido sin darme apenas cuenta, y de pronto cierta melancolía entra por la terraza.
Abro el trastero de mi vida para poner en orden todo lo que he ido almacenando a lo largo de los últimos años, y me sorprendo al ver tanto desorden.
Es verdad que sólo somos conscientes de la cantidad de cosas que vamos guardando, cuando toca hacer mudanza o simplemente limpieza.
Cuánta nostalgia nos invade cuando toca deshacernos de los recuerdos, aunque muchos de ellos sólo formen parte de un pasado que sería mejor olvidar.
Me detengo a contemplar embelesada el cúmulo de instantes, palabras, momentos, risas, lágrimas, propósitos, sueños, fracasos, logros, intentos frustrados, fotografías y papeles amarillentos que he ido guardando desordenadamente en un rincón tan pequeño.
Trastos al fin y al cabo, que ya no sirven para nada y que en sus mejores tiempos formaron parte de mi vida.
No sé si cerrar de nuevo la puerta e ignorar todo cuánto he visto, o por el contrario, organizar y ordenar mis viejos recuerdos.
Cartas que por algún motivo nunca llegaron a su destinatario, quizás porque simplemente no fueron escritas para ser envíadas.
Fotos descoloridas que guardé pensando que, algún día me gustaría rescatar para revivir a través de ellas, los momentos más felices de mi vida.
La entrada con la que fuimos por primera vez juntos al cine. El resguardo del billete de avión de aquel viaje inolvidable. La servilleta arrugada en la que me escribió un te quiero. La tarjeta de cumpleaños en la que me aseguró que siempre estaría a mi lado, la rosa seca con la que me sorprendió aquella noche especial.
Pasado, un pasado que en mi caso, afortunadamente no volverá.
Momentos de alegrías que encerré en cajas, para que no se perdieran en el camino y poder tenerlos localizados cuando quisiera volver a revivirlos. Hoy, no son más que momentos que no tiene sentido guardar.
Los intentos frustrados. Los sueños rotos. Los propósitos cumplidos y muchos que quedaron por cumplir, pero que han dejado de tener la importancia de antaño.
El eco de las risas y las lágrimas que tantas veces se escaparon, algunas fruto de la pena y otras de la rabia. La impotencia o el más puro dolor.
Hay quer ver. El pasado no parece tan lejano cuando vuelve a tomar forma, cuando se dibuja nuevamente ante nuestros ojos, dando la sensación de que hemos retrocedido en el tiempo.
Me debatí entre cerrar la puerta y darme media vuelta, o sacar la valentía suficiente de mis entrañas para deshacerme de los "nunca más"y los "no pudo ser".
Opté por dejar a un lado los "por si acaso", con la convicción de que necesitaré espacio para atesorar momentos nuevos e ilusiones renovadas.
Toca empezar a coleccionar instantes de mi ahora, sueños de mi mañana y esperanzas de mi hoy.
!!!Manos a la obra Magdalena!!!

"La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse". (Autor: lo desconozco)

8 comentarios:

  1. Que post mas bonito, me recuerda a uno que escribi, era parecido ;)

    Hay que ponerse manos a la obra y hacer limpieza, hay que tirar cosas que ya no valen, dejar solo los recuerdos buenos, y hacer sitio para cosas nuevas.

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  2. Gracias guapa...
    Mándame el enlace de ese post que dices, me gustaría mucho leerlo.
    Creo que todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos que ponernos manos a la obra y limpiar, ordenar y organizar, nuestros recuerdos. O sea, nuestra vida.
    Un beso

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  3. Que bonito lo que has escrito,tu día ha transcurrido tranquilo y sereno,y en tu entrada es un poco como hacer inventario de una vida que al fin y al cavo es la tuya, con mas penas o mas alegrías es un regalo disfrutar de los pequeños momentos,me encantó leerte.

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  4. Limpieza general, con viaje al contenedor.

    No todo debe olvidarse, ni recordarse.

    Besos

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  5. Manos a la obra, la de tu presente y la artista eres tú.

    Yo tengo que hacer limpieza a ver si me visita valor y me echa una mano.
    Besos

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  6. http://mitartitadefresa.blogspot.com/2011/06/asi-limpiaba-asi-asi.html

    Este es, espero que te guste ;)

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  7. Toca empezar a coleccionar instantes de mi ahora, sueños de mi mañana y esperanzas de mi hoy.

    Hoy que vuelvo y leo...después de leer, leer y releer, me quedo con esto mi niña.

    Gracias por compartir.

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