viernes, 16 de abril de 2010

El amor es un riesgo...

Fin de una dura jornada laboral. Sólo unos cuantos kilómetros me separan de ti. Estoy deseando llegar a tu encuentro y que me estreches en tus brazos a modo de bienvenida. No hay nada más reconfortante que tu manera de recibirme, haciendo que me olvide de todos los problemas del día.
Compartimos mesa y mantel mientras te pongo al día de cómo me ha ido hoy. Te cuento los detalles, grandes y pequeños, y lleno la mesa de papeles imaginarios y problemas sin resolver. Me prestas toda tu atención, aunque sé que a veces, no sabes de qué hablo.
Y siento que vuelve a empezar el día, con la agradable sensación de que ahora es sólo "para los dos". De postre, unas miradas y algunas palabras de amor, que se pierden entre sonrisas que le dan vida al salón.
¿Cómo no voy a quererte, si de mi vida eres lo mejor?. Me gusta sentir cuando me miras, que nada más importa o que todo tiene solución.

Escribí esta entrada el pasado jueves, pero por "h" o por "b", se quedó en borradores, esperando que mis dedos pulsaran la tecla "publicar".
He decidido compartirla, porque en los últimos días, el amor y el desamor han protagonizado la mayor parte de los post que sigo en los blogs de los que soy asidua. Supongo que porque el amor está siempre presente en nuestras vidas. Si lo hemos encontrado, porque lo tenemos, con todo lo que ello conlleva, y si no lo tenemos o lo hemos perdido...porque seguimos en su búsqueda, aunque nos hayamos prometido, no volver a enamorarnos. Pero en el fondo, sabemos que hay vacíos que no se pueden llenar salvo con ese sentimiento.
El amor...¡cuántas sensaciones contradictorias giran a su alrededor!. Momentos de felicidad absoluta, instantes de tristeza, seguridad e inseguridad, plenitud y vacío. Aún así, con el riesgo que conlleva enamorarse, el amor sigue siendo una de nuestras prioridades en la lista de objetivos que nos marcamos en la vida. Todos aspiramos a encontrar a alguien que nos haga sentir únicos, especiales, necesarios en la vida de esa persona por la que daríamos todo lo que tenemos.
Nada puede cambiarnos más la vida que el amor. De repente, dejamos de darle importancia a determinadas cosas para volcar toda nuestra energía en esa persona que nos hace sentir vivos. Esperando una llamada, un mensaje, un encuentro furtivo. Todo cambia a nuestro alrededor cuando compartimos la vida con alguien que siente lo mismo por nosotros. De ahí, que siga pensando que el amor es cosa de dos, y que sólo es amor de verdad, cuando es un sentimiento correspondido. Sé que hay mucha gente que no estará de acuerdo conmigo, especialmente el amigo Javi, con el que ya he tenido más de un debate sobre el tema.
Para mi el verdadero amor debe ser recíproco. No se trata de dar esperando algo a cambio, pero sí de sentir al menos, que vale la pena. Sólo concibo el AMOR en mayúscula, como diría Antonio Gala, porque el amor en letras pequeñas, es sólo calderilla.
Quizás he tenido la suerte de haber sido correspondida cuando me he enamorado, pero supongo que precisamente me he enamorado, porque me iba sintiendo correspondida y eso me hacía poner todos mis sentidos en "algo" que podía valer la pena. A veces no ha salido bien, pero mientras duró, era la mujer más feliz del mundo.
No sé si podría enamorarme de alguien con quien no puedo compartir los momentos importantes de mi vida, mis inquietudes, mis alegrías, mis tristezas, mis miedos y preocupaciones, mis proyectos, mis sueños...Creo que el amor se va tejiendo día a día, se va fraguando poco a poco y se alimenta de instantes que te hacen disfrutar de lo más pequeño de la vida, como si fuera lo más grande.
El amor es amor, cuando de repente te conviertes en un idiota y crees que nadie es más feliz que tú, cuando buscas su mirada entre miles de miradas, cuando un roce de su piel enciende todos tus sentidos, cuando eres capaz de hablar desde el silencio y que tu discurso sea de lo más fluído.
Cuando el tiempo se detiene a su lado y las horas no pasan en su ausencia, cuando una palabra suya puede volver tu mundo del revés, cuando te dice "te quiero" y se te encogen las entrañas, cuando le dices "te quiero" y sus ojos responden..."yo también".
El amor sólo es amor verdadero, cuando se vive entre dos.
Y aunque el amor sea un riesgo...¿quién no arriesga por amor?

2 comentarios:

  1. Qué bonito, niña!! ¿pero cómo puedes pensar eso? que el amor es cosa de dos? es que no crees tú en el amor no correspondido?? No sabes que hay por ahí personitas que sienten lo que tú has expresado y no son correspondidas???
    Haberlas haylas.... y muchas. por desgracia.
    Yo lo he estado y espero no volverlo a estar, ya desperté del sueño....
    Besitos...

    ResponderEliminar
  2. Holaaaa....claro que creo en que todo eso puede suceder y no ser correspondido. Los tiros no van por ahí.
    La historia es más compleja que eso...claro que se puede sentir amor por alguien que no sienta lo mismo...o amar a alguien que no nos ame con la misma intensidad.
    Me refiero a construir una historia de amor con alguien a quien no conocemos, y sentir que daríamos la vida por esa persona, que es el imán que mueve nuestros pasos, que es el motor que nos ayuda a respirar...Desde mi punto de vista, eso es muy complicado, pq. el amor hay que alimentarlo, compartirlo, soñarlo a medias...lo demás, es un amor que no lleva a ninguna parte.
    Muchas gracias por pasar por aqui y por opinar. Por cierto...has recogido tu mordisco sangriento???

    ResponderEliminar