viernes, 6 de noviembre de 2009

Un breve repaso de las últimas semanas

Llevo dos meses frenéticos en los que el trabajo acapara mi tiempo y mi mente. Una mesa llena de facturas acumuladas que deben desaparecer cuanto antes, informes que no terminan nunca, un teléfono cuyo sonido insistente y constante se ha convertido en mi banda sonora. Posit´s de colores por todas partes recordándome detalles que no debo pasar por alto, y toda una colección de artilugios de oficina para no tener que mover el culo de mi silla y evitar desaprovechar ni un solo minuto de mi jornada laboral.
Me gusta la sensación de sentirme satisfecha con los progresos que voy haciendo y que el reloj ya no sea mi enemigo puesto que no me da tiempo de enfadarme con él por ir tan despacio...todo lo contrario, ahora lucho conmigo misma para ir a su ritmo.
Tengo nuevos proyectos que también me mantienen muy ocupada el resto del día, de los que ya te hablaré en cuanto sean una realidad tangible.
En lo personal estoy muchísimo más contenta, creo que el hecho de no escribir tan a menudo en este blog, es una muestra de ello. Que conste que no pretendo justificar mi desconexión contigo a través de este rinconcito, pero tal y como te conté una vez, la tristeza y el desamor suelen provocar mayores ganas de escribir, quizás como terapia para despedazar las penas del alma.
En cualquier caso reconozco que poco queda de aquella mujer que hace ya unos cuantos meses abrió este blog con el corazón destrozado, la autoestima pisoteada y la confianza en el amor rota. Poco o nada queda de aquella mujer decepcionada y frágil, que durante años estuvo sometida a los deseos del que creía era su príncipe azul y que resultó ser una rana.
En mi evolución personal han influido muchos factores, pero sobre todo muchas personas que desde un primer momento han estado a mi lado demostrándome que no estoy sola, y creo que sería egoísta de mi parte si no reconociera que les debo el porcentaje más alto de mi "mejoría".
Dicen que cuando una puerta se cierra, una ventana se abre; en mi caso se ha cerrado una puerta y se ha abierto un mundo entero por descubrir. Hoy más que nunca puedo decir que es totalmente cierto que "la vida te quita cosas, pero a cambio te regala momentos inolvidables".
Yo he vivido en los últimos meses momentos irrepetibles que no hubieran sido posibles de no haber cambiado las circunstancias de mi vida. Son esos momentos, junto a las personas que los han protagonizado, la mejor medicina contra los males del alma.
En mi película ya no interpreto un papel secundario, ni hay un sólo actor principal. El argumento cuenta con un reparto mucho más amplio y las escenas no se suceden en simples decorados donde nada es lo que parece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario