sábado, 5 de septiembre de 2009

Entre lo real y lo irreal

Entre lo real y lo irreal transcurre mi vida. Entre verdades y mentiras, recuerdos y añoranzas.
Lo que fue, lo que pudo haber sido y lo que es en realidad. El pasado y el presente juegan un pulso constante para ver quién es más fuerte, y yo me pierdo en un laberinto de contradicciones.
Hoy ha sido un día extraño, hoy mi cabeza me ha jugado una mala pasada. Últimamente mi mente se empeña en viajar a lugares oscuros en los que sólo encuentra incertidumbre y temores.
Me convierto en una extraña conmigo misma, en alguien a quien detesto porque me hace sentir mal, y lo peor de todo es que esa desconocida se apodera de las riendas de mi vida haciéndome actuar como una persona inmadura e irracional.
Hoy he sentido que ese rayito de luz que he encontrado en mi travesía por las tinieblas, puede dejar de brillar si no tomo las riendas de mi vida sin que nada ni nadie me haga dudar de mis sentimientos y sobre todo de los sentimientos de alguien que está recomponiendo mi corazón con mucha paciencia y respeto.
Hoy he descubierto que realmente debo darme una oportunidad sin pensar que volveré a pasar por lo mismo. Me lo debo a mi misma, pero sobre todo se lo debo a él por demostrarme cada día que las comparaciones son odiosas y que no debo negarme a ser feliz por miedo a dejar de serlo algún día.

1 comentario:

  1. Mas que nada nunca te engañes a ti misma, tienes que aprender a pensar que todo lo que pasa en tu vida exterior a ti, es un ejemplo de por cosas malas que te hayan pasado que tu no has probocado no debes ni temer para seguir adelante, todos debemos tener un poquito de orgullo y pensar en lo que queremos hacer, en lo que sentimos y siempre sin engañarnos a nosotros mismo porque siempre que uno se engaña asi mismo acaba sintiendose mal y lo mejor que se puede hacer es siempre optimismo, orgullo y siempre siempre sin dejar que nadie nos cambie nuestros sentimientos y nuestra manera de pensar sino siempre intentar corregir con la mayor disposicion para asi tener una vida mejor y alegre. Nunca nos debemos sentir culpables por el daño que causan los demas el verdadero sentimiento de culpabilidad es cuando nosotros nos hacemos daños a nosotros mismos y a los demas.

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