viernes, 14 de agosto de 2009

Recordar es revivir

Por fortuna o por desgracia, los recuerdos que cada persona conserva en su cabeza son inviolables e intransferibles. Nadie puede arrancarte esa parte de ti, aunque hay recuerdos que bien merecieran desaparecer para siempre.
Hay recuerdos que evitamos desempolvar, creyendo que si los mantenemos al margen podrían incluso terminar esfumándose.
El problema llega cuando por cualquier circunstancia no nos queda más remedio que revolver en nuestra mente y revivir esos momentos por los que hubiésemos preferido no tener que pasar nunca.
Esta semana me he tenido que enfrentar a esa situación y todavía tengo el sabor amargo de saber que fue real, que lo que está en mi cabeza no es ningún invento, que fue a mi a quien le sucedió, que me guste o no lo viví, por mucho que me empeñe en creer que fue un mal sueño.
Fue un momento difícil para mi enfrentarme, ante completos desconocidos, a una realidad que no me gusta, pero de la que lamentablemente no puedo escapar hasta que las cosas se resuelvan y llegue al final de este laberinto psicológico en el que encuentro.
Por una parte sé que mi “cacao mental” se debe a que no ha pasado el tiempo suficiente como para cerrar ese capítulo de mi vida y continuar como si nada hubiera pasado. Entre otras cosas porque ese capítulo lleva consigo una estela legal que lo complica todo un poco más, y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio.
Estoy mucho más fuerte que hace unos meses para afrontar esta situación, pero inevitablemente tengo momentos en los que me siento insegura y desorientada. Momentos en los que siento una gran angustia y pena por haber llegado a esta situación, llegando incluso a sentirme culpable por no dar marcha atrás y ser capaz de dar un manotazo al pasado, sin nuevas oportunidades.
Tengo muchas ganas de terminar con todo esto. Ganas de cerrar bajo llave una etapa de mi vida que, por supuesto tuvo cosas muy bonitas que no voy a olvidar, pero que terminó como tantas otras cosas acaban en la vida.
Sé que estoy haciendo lo correcto, pero duele. Duele arrancarte una parte de tu vida, duele recordar, duele revivir.

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