jueves, 30 de julio de 2009

Queria amiga "Felicidad"

Desde hace unos meses tenía ganas de escribirte para darte las gracias por ser como eres, y dejarme entrar de nuevo en tu vida.
Quiero a su vez pedirte perdón porque a veces no he confiado mucho en ti y me he quejado demasiado de que me dieras la espalda, aún sabiendo lo ajetreada que estás. Me olvidaba de que no siempre puedes prestarme tanta atención.
Si te soy sincera me molestó un poco que te marcharas sin avisar, especialmente porque pensé que te encontrabas cómoda a mi lado, aunque ahora sé que no es lo mismo estar cómoda que acomodarse.
El caso es que también te quiero dar las gracias por haber regresado tal y como te fuiste, sin hacer ruido. La diferencia es que ahora has vuelto con un poco más de madurez y experiencia y, no veas cómo se te nota. Especialmente después de saber que estuviste perdida sin rumbo, una corta pero intensa temporada.
Te agradezco que te hayas vuelto a acordar de mi, a pesar de nuestras “desavenencias” en el pasado. Espero que ésta reconciliación sea para siempre o al menos, que dure mucho tiempo.
Sí, ya sé que tendrás que marcharte de vez en cuando, pero espero que sea por muy cortos espacios de tiempo. Yo mantendré la puerta abierta para recibirte una y otra vez, deseando siempre que regreses.
También sé que como siempre, estás desbordada de trabajo y que no puedo exigir mucho sino aprender a valorar lo que me das. Cada vez son más las personas que te necesitan y me consta que intentas hacerle un hueco a todas, aunque a veces tardes un poco más de la cuenta en llegar a los lugares donde reclaman tu atención. Sé que es por el exceso de trabajo, así que no te lo tendré en cuenta.
Gracias por regalarme este nuevo vestido que, según me han dicho, me favorece. Los colores alegres siempre han sido tus favoritos y no me extraña, porque sientan mucho mejor. Espero que no tengas que volver a regañarme por vestirme tanto de oscuro, te confieso que eso fue antes de que regresaras a mi lado.
Amiga “Felicidad”, quiero terminar estas líneas pidiéndote que me des un buen tirón de orejas si alguna vez te tengo cerca y no te veo, ya sabes que a veces soy un poco despistada. No tengas ningún reparo en recordarme tantas veces como haga falta, que soy una persona con mucha suerte por contar “contigo” otra vez.
Déjame cuidarte, quiero tener cada día la oportunidad de darte las gracias por estar ahí...

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