miércoles, 23 de diciembre de 2009

Libre...

Por fin llegó la noticia que esperaba...
Mi Papá Noel se adelantó con el mejor de los regalos que recibiré estas navidades. Un gran hormigueo recorre todo mi cuerpo, es una sensación extraña de felicidad, alivio e incluso un poco de incredulidad, porque cuando ansías algo durante mucho tiempo y al final lo consigues, cuesta un poco asimilarlo.
Fue el pasado día 23, a pocas horas de celebrar la Nochebuena, cuando recibí la llamada de mi abogado para comunicarme la noticia..."felicidades por tu recién estrenado nuevo estado civil". Todavía siento ese hormigueo por todo mi cuerpo cuando lo pienso. Se acabó...todo terminó...por fin puedo despertar de una pesadilla que ha durado demasiado.Porque las cosas buenas suelen ser breves, pero hay que ver qué largo se hace el tiempo cuando no lo vivimos de la forma que nos gustaría o esperamos alcanzar un propósito que no depende directamente de nosotros.
El primero en recibir la noticia fue mi hermano Jonay, creí que debía ser así porque aunque me reitere, su apoyo ha sido fundamental para afrontar un capítulo de mi vida que por fin ya tiene un punto y aparte. Sabía que se iba a alegrar mucho y sentí una inmensa satisfacción cuando se lo conté. Mi madre y las personas importantes de mi vida, fueron las siguientes en enterarse, a cada uno de ellos les intente transmitir mi más sincero agradecimiento por haber estado ahí todo este tiempo, pero especialmente por seguir estando a día de hoy. Ahora sólo me queda salir a celebrarlo y terminar de creérmelo.
Cambiando de asunto, tengo que decir que pensé que estas Navidades serían un poco más tristes y melancólicas puesto que entre otras cosas, seríamos menos alrededor de la mesa. Se me hacía un nudo en el estómago cuando lo pensaba así que decidí que en lugar de ponerme triste debía intentar transmitir todo el optimismo posible y dar gracias por los que estábamos. Mi primer brindis de Nochebuena, acompañada de mis padres, mi hermano y mi abuela fue sencillamente "por los que estamos, por los que faltan, y por los que sobraban..." (creo que eso lo resume todo). Es verdad que añoré a ciertas personas, especialmente a mi hermano Pipo. Joder, qué ganas tengo de volver a verlo sentado con nosotros!!!sobre todo porque sé que sería el mejor regalo del mundo para mi familia. Nada, absolutamente nada, les haría más feliz que ese esperadísimo reencuentro con él. Si pudiera comprar ese momento, vendería todo lo que tengo y pediría un préstamo si fuera necesario. Cómo los momentos así no se pueden comprar, no queda de otra que poner mi mejor cara y tratar de que la pena vaya por dentro.
También eché mucho de menos algunas llamadas teléfonicas y algún que otro mensaje de texto...pero supongo que las cosas van cambiando, sin darnos cuenta nos vamos alejando de algunas personas, y además Movistar también debe notar la crisis económica que afecta a gran parte del país.
No obstante, me siento muy afortunada porque aunque pequeña, tengo una familia con la que compartir estas fiestas, y ahora que estoy más cerca de personas que tienen a sus seres queridos a miles de kilómetros de distancia, lo valoro más que nunca.
Hacía mucho tiempo que no salía en Nochebuena, pero este año eso también ha cambiado. Mi casa no acogía a ningún huésped y no había vajilla que limpiar, así que no tenía excusas para quedarme ...todo lo contrario, tenía todos los motivos del mundo para salir a compartir el resto de la noche con otras personas que se han convertido en parte de mi vida...Vanessa, Lucía y Jose. Me alegro infinito de haberlos conocido!!! Tengo que confesar que para mi sois todo un ejemplo de valentía, porque no debe ser fácil dejarlo todo para empezar una nueva vida en un lugar desconocido y además, en muchos casos, con los recursos justos para sobrevivir. En alguna ocasión he pensado que me he quejado injustamente de mis circunstancias y que realmente yo aún no sé qué significa buscarse la vida para salir adelante. (aunque sinceramente espero no tener que enfrentarme a eso). De veras que espero poder compartir muchas navidades con ustedes, a ser posible sentados en la misma mesa, haciendo de ustedes también mi propia familia.
Para concluir esta entrada, quiero hacer un brindis cibernético por mi familia, los que están físicamente y los que siguen en el corazón a pesar de su ausencia; por mis amigos de siempre y por los que se están colando en mi vida, y por ti también si estás leyendo este blog...
Gracias a todos por compartir conmigo estas fechas y hacerme más agradable esta Navidad.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Mi carta a los Reyes Magos

El último mes del año avanza a pasos agigantados, supongo que tantos días de fiesta lo hacen aún más corto que cualquier otro mes.
Celebraciones, buenos deseos, sonrisas, acercamientos a personas que teníamos olvidadas y mucha mucha hipocresía, caracterizan estas fiestas tan "entrañables" para muchos. Es como si durante unas semanas tuviésemos la capacidad de sacar de dentro todas esas cosas que durante el resto del año hemos dejado olvidadas en algún rincón perdido. Dicen que esa es la magia de la Navidad, pero yo no me lo creo.
No creo en los abrazos y en los besos de esas personas que apenas me saludan en mi día a día. No creo en los buenos deseos de quienes me han hecho sufrir sin importarles lo que siento, ni creo en las "felicitaciones sinceras" de quienes me dieron la espalda cuando necesité una palabra amiga. Yo soy la misma persona, independientemente de que sea marzo, mayo, junio o diciembre, y quienes me conocen bien saben de lo que hablo. No me valen las buenas intenciones que sólo se expresan una vez al año, ni la gente que ha estado a kilómetros de distancia aún estando muy cerca, y para quienes en estas fechas resulta que soy alguien especial.
Este año por primera vez en mucho tiempo voy a redactar mi carta a los reyes magos, pero paradójicamente este año no quiero nada que me haga "estar más mona", ni nada que combine perfectamente con mis nuevos zapatos. Este año no necesito nada que quede perfectamente en el mueble de mi salón, o que sustituya algún objeto decorativo que no me termina de convencer...
Mi carta será muy breve y a pesar de ello, sé que nunca se lo habré puesto tan difícil a sus majestades de Oriente (desde aquí les pido disculpas por mi atrevimiento, sabiendo que tienen tantísimo trabajo y que los recursos escasean).
Para el 2010 sólo pido la suficiente fortaleza que me ayude a afrontar los malos momentos. No seré tan egoísta para pedir felicidad absoluta, porque además son precisamente los momentos difíciles, los que nos hacen crecer como personas y los que nos aportan la experiencia y la madurez necesaria para valorar las cosas buenas de la vida. Pido que mis verdaderos amigos sigan estando ahí, porque gracias a ellos he podido levantarme con más fuerza de cada caída, y sé que los tropezones que tendré a lo largo del año, serán menos dolorosos si ellos están a mi lado. Pido también el valor suficiente para no dejar que nadie me amedrante ni trate de hacerme más pequeña como persona, y que la sinceridad y la honestidad conmigo misma, me acompañen cada día. Puestos a pedir, y sin ánimo de parecer egoísta, me gustaría sentir que soy lo más importante para alguien y que ese alguien es lo más importante para mi. Un amor correspondido, sin ataduras emocionales, un amor que lo entregue todo sin exigir nada a cambio.

martes, 15 de diciembre de 2009

Hasta siempre...hasta nunca (mi última carta)

Hoy será la última vez que te escriba , y son tantas las cosas que necesito “escupir”, que no voy a andarme con florituras ni adornos innecesarios. Quiero empezar haciendo referencia a la carta en la que me pides perdón. Una vez más tu cobardía te ha impedido dar la cara con humildad, como habría hecho cualquier persona que realmente necesitara ser perdonada. Por eso, y por muchísimas cosas más, no me creo ni una sola de tus palabras.
Continuaré diciéndote que me hubiera encantado conservar un bonito recuerdo de alguien a quien en su día quise tanto, pero lamentablemente a mi no me sucede como a ti, y no conservo ni un solo recuerdo bueno de mi vida contigo. Ha sido tal el cúmulo de despropósitos que me has hecho vivir en los últimos 10 meses, que cualquier resquicio de felicidad que pude tener contigo, se esfumó como el humo. Aunque reconozco que prefiero pensar que hubo algo bueno en nuestra relación, porque de lo contrario me sentiría aún más estúpida de lo que he sido todo este tiempo.
Quise creerte muchas veces, me atormentaba constantemente pensando que quizás sí te merecías otra oportunidad y que todo se debía a la poca conciencia que tenías en el momento en el que comenzó el principio de nuestro final. Hoy doy las gracias de nuevo a todas las personas que me ayudaron a abrir los ojos y a cada circunstancia de mi vida, por ayudarme a no cambiar de parecer y evitar así un nuevo naufragio emocional, después de lo que me ha costado salir a flote.
Tal y como has comentado en tu carta, tu conciencia se encargará de recordarte cada día lo que has hecho, a pesar de que sé a ciencia cierta, que jamás serás consciente del daño que me has causado a mi y a las personas que realmente me quieren, las mismas a las que tú también les importaste durante un tiempo.
Estoy cansada de que te escudes en una “enfermedad” (que no dudo que tengas) para tratar de “justificar” tu comportamiento hacia mi persona, y créeme si te digo, que yo misma justifiqué lo injustificable durante mucho tiempo, porque era menos doloroso echarle la culpa a “tu otro yo”. Hoy también sé gracias a mi psicólogo, que del mismo modo que un ciego puede sentir los rayos del sol en su piel aún sin ver la claridad de su luz, una persona con tu trastorno tiene muchísimos momentos de lucidez y que en ningún instante dejaste de saber lo que hacías. Otra cosa muy distinta es que te importara un bledo el daño que nos hacías a todos.
No obstante, fíjate como son las cosas, que lo que más me ha dolido ha sido todo lo que has hecho después de la “recuperación de tu conciencia”, y ¿sabes por qué? Porque nuevamente confié en ti, creí en ti y en tus palabras, y por mucho que me dijeran que no me fiara porque eres demasiado variable, yo sentía que se equivocaban y que no volverías a fallarme, al menos por ese amor que según tú me profesabas. Qué ilusa fui de nuevo! Debe ser porque me educaron en unos valores donde la palabra vale más que cualquier documento, y porque la honestidad siempre ha sido mi bandera.
¿Sabes lo que hago yo con ese amor? te lo regalo, no lo quiero absolutamente para nada y tengo varias razones para ello. La primera y más importante, es que si para ti amar a alguien consiste en estar por encima de esa persona a través de un trato vejatorio y un maltrato psicológico constante, quédate con esa mierda de amor para ti solo.
Ojala todo esto sirva para que reflexiones sobre tu forma tan particular de querer, y que la próxima Magdalena que haya en tu vida, reciba algo más de lo que me diste a mi, porque te aseguro que hoy por hoy sé que me merecía mucho más, perdón, rectifico…que me merezco mucho más.
Es cierto que habrá muchos 6 de diciembre, pero yo los recordaré simplemente por su importancia histórica. Espero que hayan muchos 19 de agostos, pero esa fecha es sólo mía, y los 3 de septiembre a partir de ahora significarán un nuevo comienzo en mi vida.
Te amé con la desesperación de quien pretende atrapar el viento o una gota de agua entre las manos, porque en el fondo sabía que nunca serías del todo mío. Tu orgullo y tu mal entendida hombría, ponían distancias cada vez más largas entre nosotros. Aún así, traté por todos los medios de salvar esas distancias, tanto es así que terminé convenciéndome de que cada discusión, cada mal entendido, cada enfrentamiento, era sólo culpa mía. Hoy también he comprendido que tú te ocupaste sutilmente de que el sentimiento de culpa recayera siempre sobre mi.-¿Recuerdas aquello de “te trato así porque es lo que te mereces”?-Yo no he podido olvidarlo, te lo aseguro.
Estoy convencida de que si has llegado hasta este párrafo es porque sabes que tengo toda la razón aunque sé que por momentos pensarás que hablo desde el odio y el rencor. Te aseguro que ni una cosa ni la otra son ciertas.
La soledad y el dolor se instalaron en mi vida el día que te fuiste, y durante mucho tiempo convivieron conmigo día y noche. Lo único que aplacaba mi sufrimiento, era el hecho de pensar que de un momento a otro aparecerías por la puerta arrepentido y podríamos empezar de nuevo con la lección aprendida. Te di muchas oportunidades de estrecharme entre tus brazos y hacerme olvidar todo ese sufrimiento que me habías causado. Pero ese día no llegó cuando yo lo esperaba, cuando yo lo necesitaba.
Hubo muchos momentos en los que me sentí tan hundida y vacía, que te habría perdonado todo, con tal de que mi corazón no siguiera rompiéndose en pedazos, con tal de no seguir sumando días después de aquel 1 de marzo. Pero un día las circunstancias cambiaron y comprendí que no tenía sentido seguir revolcándome en el dolor. Ese día lo recuerdo perfectamente, porque ese día recibí el golpe más doloroso de mi vida. Es curioso cómo un mensaje a un destinatario equivocado puede cambiarlo todo.-“(…) esta tarde he sido feliz, inmensamente dichoso, tardes como estas son las que quiero en mi vida (…).Esta tarde amé sin recelo, sin mirar a ambos lados. Te amo eternamente”-.Me lo aprendí de memoria y me quité la máscara que me impedía ver la realidad.
Ya me da exactamente igual lo que significara ese mensaje, no me importa nada su destinataria, porque la única verdad clara y transparente es que no iba dirigido a mi. La que hasta ese momento había sido tu esposa de forma incondicional, esa chica que dejó a un lado su vida para ocuparse de la tuya. Esa mujer que cuando dijo –“sí quiero”-, un 3 de septiembre, lo hizo con el corazón y con el convencimiento de que sería para siempre, y a la que tú a cambio, descuidaste y trataste como si no valiera nada.
De lo único que me siento orgullosa es de haber sido fiel a mis sentimientos hasta el último día, de haber mantenido mis principios y mis valores intactos a pesar de tener motivos de sobra para tratar de que pagaras todo el daño que me hiciste. Ya que estoy siendo tan sincera contigo, te confieso que me hubiera gustado en algún momento, haber carecido de escrúpulos y haberte devuelto la moneda. Ahora me alegro de no haberlo hecho porque hubiera sido ponerme a tu altura.
Un día te dije que te había perdonado y hablaba con el corazón, pero eso fue antes…antes de que remataras la faena (sabes perfectamente a lo que me refiero).
Supongo que algún día te podré perdonar, pero será mucho más difícil que te perdones a ti mismo, porque no hay nada más jodido en la vida que estar enfrentado con la propia conciencia.
No quiero despedirme sin decirte que a pesar de todo, no te deseo nada malo, todo lo contrario. Créeme si te digo que espero que alcances tus sueños, especialmente ese que un día te separó de mi lado. Ojala te conviertas en un gran escritor, y quién sabe, quizás algún día llegue a mis manos un libro con tu firma y en alguna de esas páginas sienta que algún día te importé algo.
Si mis palabras te han herido, lo siento mucho, pero es de justicia que yo también tenga derecho a una última carta, a soltar una mínima parte de lo que llevo dentro, porque necesitaría mucho más tiempo y muchas más páginas para vaciarme, y tampoco creo que tenga sentido ni valga la pena.
Ahora sí me despido con un hasta siempre…hasta nunca. Sé feliz por ti, por mi y por todos los que te rodean. Creo que todos nos merecemos un cachito de felicidad y no seré yo quien te desee lo contrario. Es más, mi primer brindis estas navidades será por ti…(quizás algún día sepas lo que pediré).

jueves, 3 de diciembre de 2009

..."En nombre del amor"

Maggie duerme plácidamente ajena a todos los cambios que se han sucedido en nuestras vidas en los últimos nueve meses, aunque para ser sincera, en muchos momentos pienso que es capaz de intuir si las cosas marchan bien o no, sólo con mirarme. Lo creo porque cuando el desánimo me visita, curiosamente ella me hace sentir que me necesita más que nunca. A veces resulta un poco agobiante, pero sin ella esta casa no sería igual, de eso si estoy segura.
Mercedes Milá se ha colado en mi salón entrevistando a una concursante de Gran Hermano, no sabría precisar de que edición se trata porque perdí todo el interés a partir de la tercera. Esta entrevista me llama la atención porque esta chica es una más de tantas y tantas que hemos permitido que nos humillen y maltraten "en nombre del amor". Lo cierto es que desde "el otro lado" las cosas se ven mucho más claras. Es muy fácil nadar fuera del agua, en cambio cuando eres tú quien tiene el agua hasta el cuello te olvidas hasta de nadar para mantenerte a flote.
Las imágenes que están emitiendo me revuelven el estómago, siento vergüenza no sólo ajena sino también propia. Vergüenza ajena de que ciertas situaciones vejatorias tengan cabida en la televisión y de que se tolere tanta falta de respeto y un trato completamente grotesco por parte de un hombre a una mujer, cuyo pecado ha sido tolerar lo intolerable, nuevamente en nombre del amor. Y vergüenza propia porque en el fondo yo he sido como esa concursante, con la diferencia de que en mi casa no hay cámaras de televisión. Ojalá alguien se hubiera percatado antes que yo de lo que sucedía y me hubiera abierto los ojos ante una realidad desconocida para mi, aunque quizás hubiera dado igual, probablemente no le habría prestado demasiada atención.
Me noto cansada...hoy he tenido un día muy ajetreado. Mañana ya es viernes y se presenta un fin de semana largo, el puente de la Constitución. Un texto que cambió el rumbo de nuestro país y el de muchos españoles que querían vivir en democracia y libertad. Es paradójico que tenga que recordar esta fecha no sólo por su importancia histórica, sino también porque ese día vino al mundo ese ser detestable que tanto daño me ha hecho "en nombre del amor"

domingo, 15 de noviembre de 2009

Un poco más de mi...

Nunca me han gustado los domingos, es más, suelen ponerme de mal humor. Con ellos termina el fin de semana para dar paso a la rutina diaria...los madrugones, las obligaciones laborales, el estrés.
Si tengo que elegir un día de la semana, me quedo con el viernes. Supongo que como la mayoría de personas para las que este día supone el comienzo de un merecido descanso durate dos días, además de un amplio abanico de posibilidades de ocio y tiempo libre.
Este domingo es distinto, porque con él termina una semana de esas que preferirías olvidar para siempre.
Durante estos días he pensado mucho en una frase que me dijo alguien hace poco..."es increíble lo que el ser humano es capaz de soportar". Estoy totalmente de acuerdo, no llegamos a ser conscientes de nuestra fortaleza hasta que la vida comienza a ponernos pesos en la espalda y nuestro día a día está cargado de obstáculos que nos complican el camino. Hay etapas en las que "a perro flaco todo son pulgas", y yo estoy en una de ellas, aunque sería muy egoísta de mi parte si no reconociera la suerte que tengo de no estar sola.
Sé que tarde o temprano acabará esta racha de despropósitos que al menos está sirviendo para hacerme más fuerte como persona y para tener claro que en esta vida hay que preocuparse lo justo y necesario por cosas que al final, no dan la felicidad.
Una vez leí una reflexión que hoy más que nunca, comparto con total convencimiento. Nos pasamos tanto tiempo buscando la felicidad en los lugares más insospechados y en las cosas más irrelevantes, que nos olvidamos que la felicidad reside en el interior de cada persona.
La felicidad es un estado de ánimo, que consiste en estar a gusto con uno mismo, con lo que hace, con lo que tiene, con lo que le rodea. Por eso, hay personas que aparentemente "teniéndolo todo", son infelices.
Yo estoy aprendiendo a encontrar la felicidad en los detalles más insignificantes...soy feliz cuando Maggie me da lametazos por todo el cuerpo tratando de hacerme entender que me ha echado de menos, que soy la persona más importante de su vida y que me necesita.
Soy feliz cuando la que es ahora la persona más importante de mi vida me envía un mensaje a los cinco minutos de haberse marchado de mi lado, para decirme que me extraña y que no me preocupe porque no estoy sola.
Soy feliz cuando veo a mi hermano ilusionado preparando sus navidades en Punta Cana y me enseña que en esta vida hay que disfrutar de los momentos sin preocuparnos en exceso de lo que pase mañana.
Soy feliz cuando mis amigas me llaman para interesarse por mi estado de ánimo, cuando mis padres dejan de mirar la tele para dedicarme toda su atención intentando no mostrarse preocupados por mi para que yo no me derrumbe.
Son casi las 4 de la tarde de un domingo cualquiera, de un domingo diferente, de un domingo de noviembre en el que he decidido ser feliz con todo lo que tengo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Para un "sin nombre"

Aunque sé que ni siquiera te mereces volver a protagonizar ni una sola línea más de mi blog, no puedo evitar pensar en ti al escribir esta entrada. Ojalá pudiera borrarte para siempre de mi vida, pero no por la pena que se siente al recordar a alguien querido, sino por las ganas infinitas que tengo de que salgas de ella, de la misma manera que saliste de mi corazón.
Jamás comprenderé los límites que has sido capaz de cruzar por el mero placer de hacer daño, supongo que así te sientes más hombre porque en el fondo sabes que eres un pobre infeliz.
Ahora que he comprendido lo poca cosa que eres, me he terminado de convencer de que todo este sufrimiento tendrá su recompensa el día que definitivamente no tenga ningún vínculo contigo.
Me ha costado mucho llegar a este extremo, aunque he tenido razones de sobra para detestarte, pero la pena ha sido siempre más grande que mi dolor. Pena pensando que "no eras tú" quién me hacía todo esto, pena pensando que todo se debía a una mala pasada que te estaba jugando tu cabeza, pena pensando que quizás si te hubiera dado otra oportunidad, se podría enderezar "algo" que tú torciste con la fuerza de un huracán.
Hoy le agradezco a la vida y a todas las personas que realmente me quieren, que esa pena no se impusiera a la cordura, porque haber vuelto contigo habría sido el error más grande de mi vida, después del que cometí hace unos años cuando consentí ser tu esposa "en lo bueno y en lo malo".
Y otra cosa no, pero de lo malo entiendo mucho gracias a ti.
Cuando todo esto termine, será el día más feliz de mi vida y te aseguro que te convertirás en el protagonista de todos mis brindis. Ese día celebraré por todo lo alto el no tener que volver a verte, porque aunque mil veces te encontrara, mil veces te olvidaría.
Todo lo que me queda de ti es NADA, todo lo que pienso de ti es que NO VALES NADA.

lunes, 9 de noviembre de 2009

En este paréntesis...estás tú

Ha terminado un día doloroso, en el que la impotencia y la rabia han sido protagonistas. Estoy agotada física y mentalmente así que prefiero guardar los detalles de la jornada para otro momento en el que mi cabeza piense con mayor lucidez.
Ya estoy en la cama pero no quiero cerrar los ojos sin antes hacer un pequeño paréntesis dedicado a una gran persona cuyo nombre prefiero reservarme, porque sé que cuando lea esta entrada sabrá que hablo de él.
Hoy una vez más quiero darte las gracias por haber estado a la altura de las circunstancias, por haberme hecho sentir en todo momento que no estoy sola en esta lucha.
Gracias por tu apoyo, por tu implicación, por tus palabras de ánimo, por tu calidad humana...hoy me has vuelto a demostrar que las personas no se miden por lo que son, sino por cómo son.
De lo que ha sucedido hoy, sólo me quiero quedar con tu mirada, con tus abrazos y con tus palabras...hoy sólo me quiero quedar con lo que significa haberte encontrado.
Eres todo lo que siempre quise y afortunadamente no eres nada de lo que tuve.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Mañana podría ser el final...mañana podría ser el comienzo

Faltan veinticinco minutos para las dos de la madrugada. En unas cuantas horas comenzará el que puede ser uno de los días más importantes de mi vida. Un día que llevo esperando desde hace algo más de ocho meses.
Quizás en pocas horas termine para siempre una etapa de mi vida pero mientras vislumbro esa posibilidad, la incertidumbre descansa a mi lado. No es nada nuevo ni sorprendente tenerla tan cerca, es más, después de todo este tiempo he aprendido a convivir con ella y he dejado de hacerme preguntas, esperando simplemente que pase lo que tenga que pasar.
Mañana será un gran día, independientemente de que las cosas vayan como tienen que ir. Una firma, una simple rúbrica pondría final a una etapa tormentosa que deseo desterrar para siempre de mi vida.
Una vez más, mi futuro más inmediato está en sus manos, aunque me joda decirlo vuelve a tener las riendas de mi vida, con la diferencia eso sí, de que ya no me importa lo que haga ni lo que diga. Sé que el final llegará, antes o después, con o sin su permiso. Ojalá sea mañana, ojalá no tuviera que estar preguntándome si aparecerá o no en el juzgado para ratificar un acuerdo de divorcio tras muchos tiras y aflojas.
Pero como siempre, necesita sentir que el mundo se rinde a su pies y a sus deseos, tratando de ponerme una vez más entre las cuerdas y conseguir así lo que él considera justo. Lo paradójico de toda la historia es que él no entiende de justicia, pues de lo contrario, las cosas serían bien distintas.
Si lo tuviera ahora mismo delante, le diría tantas cosas...creo que sería la primera vez que mirándole a los ojos le diría sin pelos en la lengua lo que pienso de él, sin guardarme nada por temor a represalias, porque ya no tengo nada que ganar ni nada que perder.
Esta noche me costará conciliar el sueño, pero por razones bien distintas a las que antes me lo quitaban. Ahora no duermo deseando que todo termine, antes me desvelaban las ganas de que todo empezara de nuevo.
Pensaré que ha sido un mal sueño y esperaré el momento en el que unos nuevos brazos me despierten susurrándome que todo acabó.
Mañana podría ser el final...mañana podría ser el comienzo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Un breve repaso de las últimas semanas

Llevo dos meses frenéticos en los que el trabajo acapara mi tiempo y mi mente. Una mesa llena de facturas acumuladas que deben desaparecer cuanto antes, informes que no terminan nunca, un teléfono cuyo sonido insistente y constante se ha convertido en mi banda sonora. Posit´s de colores por todas partes recordándome detalles que no debo pasar por alto, y toda una colección de artilugios de oficina para no tener que mover el culo de mi silla y evitar desaprovechar ni un solo minuto de mi jornada laboral.
Me gusta la sensación de sentirme satisfecha con los progresos que voy haciendo y que el reloj ya no sea mi enemigo puesto que no me da tiempo de enfadarme con él por ir tan despacio...todo lo contrario, ahora lucho conmigo misma para ir a su ritmo.
Tengo nuevos proyectos que también me mantienen muy ocupada el resto del día, de los que ya te hablaré en cuanto sean una realidad tangible.
En lo personal estoy muchísimo más contenta, creo que el hecho de no escribir tan a menudo en este blog, es una muestra de ello. Que conste que no pretendo justificar mi desconexión contigo a través de este rinconcito, pero tal y como te conté una vez, la tristeza y el desamor suelen provocar mayores ganas de escribir, quizás como terapia para despedazar las penas del alma.
En cualquier caso reconozco que poco queda de aquella mujer que hace ya unos cuantos meses abrió este blog con el corazón destrozado, la autoestima pisoteada y la confianza en el amor rota. Poco o nada queda de aquella mujer decepcionada y frágil, que durante años estuvo sometida a los deseos del que creía era su príncipe azul y que resultó ser una rana.
En mi evolución personal han influido muchos factores, pero sobre todo muchas personas que desde un primer momento han estado a mi lado demostrándome que no estoy sola, y creo que sería egoísta de mi parte si no reconociera que les debo el porcentaje más alto de mi "mejoría".
Dicen que cuando una puerta se cierra, una ventana se abre; en mi caso se ha cerrado una puerta y se ha abierto un mundo entero por descubrir. Hoy más que nunca puedo decir que es totalmente cierto que "la vida te quita cosas, pero a cambio te regala momentos inolvidables".
Yo he vivido en los últimos meses momentos irrepetibles que no hubieran sido posibles de no haber cambiado las circunstancias de mi vida. Son esos momentos, junto a las personas que los han protagonizado, la mejor medicina contra los males del alma.
En mi película ya no interpreto un papel secundario, ni hay un sólo actor principal. El argumento cuenta con un reparto mucho más amplio y las escenas no se suceden en simples decorados donde nada es lo que parece.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Mi pequeño tesoro

Hoy escribo esta entrada embriagada de una gran emoción, con la piel de gallina mientras suena de fondo una y otra vez la voz de Soledad Jiménez con la canción "mi pequeño tesoro".
Ayer recibí una gran noticia, una noticia que me ha removido las entrañas por los muchos sentimientos que ha generado en mi interior. Voy a ser tía!!!!
Mi mejor amiga desde hace ya casi media vida, esa hermana que nunca tuve y que encontré en ella, está esperando un bebé.
Noelia, hoy mis líneas van dedicadas exclusivamente a ti, sin olvidarme de esa persona tan importante que tienes a tu lado y que por supuesto, es la otra mitad de este gran milagro que está sucediendo en tu interior.
Hoy amiga mía, quiero reiterarte mi felicitación por tu estado de "buena esperanza" y por la valentía de tomar una decisión tan importante, aún sabiendo que te cambiará la vida para siempre.
Me emociona que ese amor tan grande que comenzó hace ya algunos años, haya ido creciendo día a día hasta el punto de llegar al convencimiento absoluto de compartir la alegría y a su vez, la responsabilidad más grande que puede haber en la vida...traer un hijo al mundo.
Ahora sí entiendo eso de que has empezado una nueva etapa, un nuevo momento.
Me asaltan a la mente recuerdos de algunas conversaciones entorno a unos barraquitos inmensos con doble ración de leche condensada, envueltas en el humo de nuestros cigarrillos, en las que divagábamos sobre el futuro. Nos imaginábamos quedando en el mismo lugar unos años más tarde (con algunos kilos de más) para contarnos el día a día de nuestra vida como madres y esposas. Mientras, nuestros hijos corretearían por la cafetería haciendo de las suyas.
No sabes cómo me gustaría tenerte otra vez a la vuelta de la esquina para ver cómo esa barriguita va creciendo mes a mes. Tener la posibilidad de escuchar sus primeras pataditas mientras tú emocionada de felicidad me hablas sobre tus náuseas matinales o esos antojitos a media noche. Poder tocar tu vientre y sentir la vida que hay en su interior. Y también para escuchar esos pequeños temores que sé que en algún momento te invanden (no es para menos mi niña, que vas a ser mamá y eso no es moco de pavo.jajaja).Compartir todo ese proceso que durante nueve meses te hará madurar y crecer aún más como persona. Esa dulce espera hasta el día que tengas en tus brazos por primera vez a "esa cosita" que será tu mayor tesoro.
Sé que en los próximos meses nos echarás de menos más que nunca, pero también sé que estaremos más cerca de ti que nunca, porque todos los que te queremos, nos sentimos un poco "embarazados". Ahora que por fin voy a ser tía, quiero un sobrin@ sano y fuerte, así que más vale que te cuides como si fueras oro en paño o te daré más de un tirón de orejas cibernético.
Joer, cómo pasa el tiempo, hace nada estabas contándome lo mucho que te hacía sentir Pedro, tu traslado a Valencia y hoy ya ves...me cuentas que van a ser papás.
Pichi, serás una madre estupenda, porque eres una estupenda persona.
Ahora más que nunca...la luna brilla con más fuerza para ti.
Te quiero preciosa.



domingo, 20 de septiembre de 2009

Divagaciones

Esta semana he vuelto a mi vida cotidiana después de disfrutar durante un mes de mis vacaciones. Atrás quedaron las mañanas en las que no sonaba el despertador avisándome de que mis horas de sueño habían llegado a su fin. Las sesiones de cine hasta bien entrada la madrugada, las partidas de damas entorno a un humeante café, las visitas entre semana a los centros comerciales, los recorridos por la isla de forma improvisada o las noches de marcha entre semana.
La verdad es que han sido unas buenas vacaciones, al menos mucho mejor de lo que pensé hace unos meses.
La vuelta al trabajo también ha sido un poco más agradable de lo que esperaba porque finalmente me han cambiado de puesto y ahora al menos estoy bastante ocupada, con lo que la jornada laboral pasa un poco más rápido. Supongo que terminaré agobiada de tanto trabajo, pero prefiero desear que termine el día para desconectar, que desear que acabe por el aburrimiento.
Este último mes también ha estado lleno de sentimientos y sensaciones contradictorias, llegando incluso a plantearme en algunos momentos, la necesidad de retomar mis sesiones con el psicólogo.
Si has seguido mi blog, habrás comprobado que he ido evolucionando favorablemente de la dolencia que aqueja a mi corazón y a mi cabeza desde hace ya casi siete meses, pero aún estoy pendiente del "alta definitiva". Es cierto que la recuperación ha sido más rápida de lo previsto pero aún tengo recaídas emocionales que me desbordan psicológicamente. Dicen los que me conocen, que las seguiré teniendo durante mucho tiempo y que no debo preocuparme, tan sólo mantenerme fuerte y luchar por lo que quiero en estos momentos de mi vida, sin mirar más al pasado.
Siento que voy dejando atrás etapas y cerrando capítulos, pero hay momentos en los que creo que mi pasado me va a perseguir el resto de mi vida. En esos momentos, me entra el pánico porque pienso que no seré capaz de hacer feliz a nadie y que por lo tanto, nadie podrá hacerme feliz a mi.
Estos pensamientos se fundamentan en las cosas que he vivido en los últimos años y que me han hecho cambiar la percepción que tenía del amor, de la confianza, de la sinceridad, de los sueños...
Creo que mi gran problema es que pienso demasiado, que le doy demasiadas vueltas a la cabeza, y que debería centrarme más en disfrutar de cada momento sin pensar más allá.
Es domingo y desde mi mesa puedo escuchar el sonido de la lluvia...la fría brisa que se cuela por la ventana me hiela los pies. Maggie, me mira con sus brillantes ojos oscuros recordándome que su amor sí es incondicional y yo me pierdo divagando entre mis recuerdos...entre lo que tuve y lo que tengo, entre el pasado y el presente.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Entre lo real y lo irreal

Entre lo real y lo irreal transcurre mi vida. Entre verdades y mentiras, recuerdos y añoranzas.
Lo que fue, lo que pudo haber sido y lo que es en realidad. El pasado y el presente juegan un pulso constante para ver quién es más fuerte, y yo me pierdo en un laberinto de contradicciones.
Hoy ha sido un día extraño, hoy mi cabeza me ha jugado una mala pasada. Últimamente mi mente se empeña en viajar a lugares oscuros en los que sólo encuentra incertidumbre y temores.
Me convierto en una extraña conmigo misma, en alguien a quien detesto porque me hace sentir mal, y lo peor de todo es que esa desconocida se apodera de las riendas de mi vida haciéndome actuar como una persona inmadura e irracional.
Hoy he sentido que ese rayito de luz que he encontrado en mi travesía por las tinieblas, puede dejar de brillar si no tomo las riendas de mi vida sin que nada ni nadie me haga dudar de mis sentimientos y sobre todo de los sentimientos de alguien que está recomponiendo mi corazón con mucha paciencia y respeto.
Hoy he descubierto que realmente debo darme una oportunidad sin pensar que volveré a pasar por lo mismo. Me lo debo a mi misma, pero sobre todo se lo debo a él por demostrarme cada día que las comparaciones son odiosas y que no debo negarme a ser feliz por miedo a dejar de serlo algún día.

martes, 1 de septiembre de 2009

Mi nuevo camino

Seis meses atrás mi vida era completamente diferente. Sólo seis meses, muy poco tiempo para algunas cosas y toda una eternidad para otras.
Ha comenzado el mes de septiembre con una nueva perspectiva en mi vida, con cierto regusto a libertad. Una libertad que aunque no fue buscada en ningún momento, ahora ocupa el puesto principal de mis propósitos y deseos. Una libertad que se coló por debajo de esa puerta que cerraste hace seis meses, pensando quizás que algún día volverías a cruzarla como si tal cosa.
La maleta se te quedó grande cuando te diste cuenta de que no ibas a volver, pero ya no porque decidieras no hacerlo, sino porque se oxidó la cerradura que tantas veces abrió lo que creíamos era un hogar y que al final ha resultado ser sólo una casa corriente, como tantas otras.
Me dices que es imposible que haya dejado de quererte, y en el fondo tienes algo de razón. Te quise tanto que seis meses es muy poco para olvidarte, pero es tiempo suficiente para darme cuenta de que ya no es amor lo que siento por ti. Ese amor que te puse "en bandeja de plata", también se oxidó, pero prefiero querer tu recuerdo que envenenarme de rabia hacia ti. No hay peor enemigo en esta vida que nuestra propia conciencia, y sé que la tuya cada día te recuerda lo que dejaste en el camino.
Tampoco voy a negarte que sigues estando presente en muchos momentos de mi vida, pero ya no es por añoranza ni pena, ahora me limito a asumir que formas parte de mi pasado y a convivir con tu recuerdo.
¿Sabes?, he hecho muchos progresos en mi vida...espero que te alegre saber que ahora tomo mis propias decisiones sin titubear y sin que me importe demasiado lo que piensen los demás al respecto. Estoy aprendiendo a quererme cada día un poco más, y ya no le doy permiso a nadie para hacerme sentir mal conmigo misma. He dejado de ser la causa de discusiones absurdas y de asumir culpas que no me corresponden.
Ahora no tengo miedo a estar sola si tengo que estarlo, ni me asusta enfrentarme a la vida sin alguien a mi lado, porque me has enseñado que las personas que en algún momento creemos que nunca nos fallarán, puede que sólo estén de paso y que un día como otro cualquiera, prefieran prescindir de nuestra compañía. Por eso ahora soy yo mi mejor amiga.
Tengo que darte las gracias por muchas cosas que me has enseñado en los últimos meses, sin saberlo has rescatado a aquella niña que llevaba dentro y que de repente un día se hizo demasiado mayor para su edad. Ahora puedo afirmar que no te has llevado 5 años de mi vida sino que me has devuelto muchos más.
Espero de todo corazón que ambos aprendamos de nuestros errores y que cada uno encuentre su camino hacia la felicidad. Seria incapaz de desearte nada malo porque yo sí te quise.
No voy a reprocharte nada porque de eso te encargarás tu mismo si alguna vez me amaste tanto como decías, sólo espero que encuentres lo que yo no supe darte o lo que tú no supiste valorar. Que algún día, en lugar de una casa tengas un hogar y que tu vida esté llena "de cálidos atardeceres, preludios de un amor reflejado en las pupilas de alguien especial que te haga amar sin recelo y sin mirar a los lados". Espero que seas inmensamente dichoso, espero que seas, inmensamente feliz.
Yo por mi parte, estoy empezando a encontrar ese camino hacia una nueva vida...un camino que comienza con la indiferencia y que no está salpicado de odios ni rencores.
Un camino nuevo que tendré que recorrer sin tu compañía, porque seis meses atrás decidiste caminar en solitario.

lunes, 31 de agosto de 2009

El principio de un comienzo

Me enfrento a una hoja en blanco que quiero llenar con tu esencia, impregnando de ti cada línea. Quiero que esta página lleve tu nombre y tu aroma, y poder describir en ella lo que siento cuando estoy contigo y también cuando estoy sin ti.
Quizás no te haya conocido en el mejor momento de mi vida, pero sin duda, conocerte ha cambiado mi rumbo. Tampoco creo que haya momentos mejores o peores para enamorarse, simplemente momentos.
Llegaste sin previo aviso, sin manual de instrucciones y sin prospecto. Nadie me advirtió que conocerte podría causarme efectos secundarios, que provocabas dependencia. Ahora cada día necesito una dosis mayor de ti porque te has convertido en el remedio para todas mis penas y en el mejor acompañamiento para mis alegrías. Eres como un “chute” de energía, que me recuerda que estoy viva.
Contigo estoy aprendiendo a valorar de nuevo las cosas sencillas de la vida. Cuando tus ojos oscuros, tan limpios y transparentes se cruzan con los míos, me doy cuenta de que la felicidad no se compra con dinero, que un beso tuyo, una sonrisa o una caricia, valen más que todo lo que tengo.
Desde que llegaste a mi vida sólo deseo que no te marches nunca más. Quisiera poder levantarme cada mañana a tu lado y saber que contigo nunca voy a tener miedo de enfrentarme a nada, porque reúnes todas esas cualidades que yo siempre he buscado en mi compañero de viaje.
No has permitido que los golpes de la vida hagan mella en tu forma de ser, conservando la ternura, la inocencia y la frescura de un niño. No dejes que nada ni nadie te arrebate eso.
Admiro tu capacidad de lucha, tu afán de superación y tus ganas de progresar.
Sé que a tu lado cualquier obstáculo se hará pequeño, porque con tu forma de ver la vida me estás enseñando a preocuparme lo justo y a darle a las cosas la importancia que realmente tienen.
Estoy inmensamente orgullosa de ti, no sólo porque eres un artista de los pies a la cabeza, sino porque eres un ejemplo de que la humildad y la sencillez hacen grande al ser humano.
Sé que te quiero aunque a veces ni yo misma sepa cuánto, pero cuando te siento lejos o te pienso en la distancia, sé que no me equivoco con lo que siento.
Sé que te necesito porque cada minuto te extraño y siento celos de todo lo que te rodea cuando no te tengo en mis brazos.
Sé que quiero que formes parte de mi mañana, porque mi futuro lo planteo contigo.
Y quiero pensar cada día que “esto va a salir pa´lante".

jueves, 27 de agosto de 2009

Estoy de vacaciones

Hola de nuevo.
Por si alguien me ha extrañado en las últimas semanas, quiero comenzar diciendo que estoy disfrutando de mi período vacacional, por lo que me he apartado un poco de este rinconcito en el que comparto contigo mis pensamientos y experiencias.
Como novedad, te diré que una nueva primavera se ha colado en mi vida, y con ella van 32. La semana pasada celebré mi cumpleaños, y la verdad es que creo que nunca en la vida lo había celebrado con tanto interés y entusiasmo. Supongo que por las circunstancias actuales de mi vida, necesitaba que este año fuera diferente, y afortunadamente lo conseguí gracias al apoyo de personas importantes para mi, que se están tomando muchas molestias para hacerme sentir bien y que la tristezas y los recuerdos no acampen a sus anchas en mi vida.
Me siento muy bien en estos momentos, aunque reconozco que hay instantes en los que las cosas más simples, se me hacen complicadas.
Remontándome a mi cumpleaños el pasado 19 de agosto, tengo que decir que la noche antes me dio un bajón de nostalgia, de pena. No por hacerme un poco más mayor, sino por lo mucho que te cambia la vida de un año para otro.
No quiero detallar qué cosas me pusieron triste esa noche, pero sí tengo que decir que también tenía grandes motivos para estar alegre y sentirme feliz. Entre ellos, el hecho de saber que sigo siendo importante para algunas personas que me quieren, ese es sin duda el mejor regalo que se puede recibir.
En cuanto a mis vacaciones, las estoy intentando disfrutar tanto como puedo aunque a veces siento que podría sacarles un poco más de provecho. Creo que todos andamos un poco obsesionados con exprimir bien nuestras vacaciones y por eso a veces no las disfrutamos tanto como deberíamos. Nos preocupamos demasiado en querer hacer millones de cosas, en sentir que no perdemos el tiempo, pero a veces es necesario cambiar el chip y pensar que precisamente el no hacer nada, forma parte del encanto vacacional.
Tengo muchas otras cosas que contarte, impresiones que compartir contigo pero hoy me toca disfrutar un poco de la playa y de mi madre, así que en breve...te pondré al corriente de cómo va mi vida.
Por cierto, si me has echado de menos al menos un segundo...GRACIAS.

viernes, 14 de agosto de 2009

Recordar es revivir

Por fortuna o por desgracia, los recuerdos que cada persona conserva en su cabeza son inviolables e intransferibles. Nadie puede arrancarte esa parte de ti, aunque hay recuerdos que bien merecieran desaparecer para siempre.
Hay recuerdos que evitamos desempolvar, creyendo que si los mantenemos al margen podrían incluso terminar esfumándose.
El problema llega cuando por cualquier circunstancia no nos queda más remedio que revolver en nuestra mente y revivir esos momentos por los que hubiésemos preferido no tener que pasar nunca.
Esta semana me he tenido que enfrentar a esa situación y todavía tengo el sabor amargo de saber que fue real, que lo que está en mi cabeza no es ningún invento, que fue a mi a quien le sucedió, que me guste o no lo viví, por mucho que me empeñe en creer que fue un mal sueño.
Fue un momento difícil para mi enfrentarme, ante completos desconocidos, a una realidad que no me gusta, pero de la que lamentablemente no puedo escapar hasta que las cosas se resuelvan y llegue al final de este laberinto psicológico en el que encuentro.
Por una parte sé que mi “cacao mental” se debe a que no ha pasado el tiempo suficiente como para cerrar ese capítulo de mi vida y continuar como si nada hubiera pasado. Entre otras cosas porque ese capítulo lleva consigo una estela legal que lo complica todo un poco más, y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio.
Estoy mucho más fuerte que hace unos meses para afrontar esta situación, pero inevitablemente tengo momentos en los que me siento insegura y desorientada. Momentos en los que siento una gran angustia y pena por haber llegado a esta situación, llegando incluso a sentirme culpable por no dar marcha atrás y ser capaz de dar un manotazo al pasado, sin nuevas oportunidades.
Tengo muchas ganas de terminar con todo esto. Ganas de cerrar bajo llave una etapa de mi vida que, por supuesto tuvo cosas muy bonitas que no voy a olvidar, pero que terminó como tantas otras cosas acaban en la vida.
Sé que estoy haciendo lo correcto, pero duele. Duele arrancarte una parte de tu vida, duele recordar, duele revivir.

lunes, 10 de agosto de 2009

Tu nombre está en el aire

Este lunes ha comenzado con un sabor diferente, con un olor especial. Este lunes lleva tu nombre en el aire y tus besos en mi piel.
Hoy no tendré que esperar a que sea casi media noche para encontrarme otra vez con tus ojos y darte un abrazo con todas mis fuerzas, tratando de vengarme del tiempo que he pasado extrañándote.
Quisiera adelantar el reloj del tiempo y el de mi propia vida. Las manecillas del primero marcarían el final de esta jornada de trabajo y por lo tanto, estaría de nuevo a tu lado, perdiéndome entre tus brazos.
El segundo, lo adelantaría tanto como pudiera hasta cerrar para siempre algunos capítulos de mi pasado que me desconcentran y ocuparme sólo de vivir mi presente contigo.
Gracias a ti he comenzado a reconciliarme con la vida y conmigo misma, y sé que me haces falta para seguir dando pasitos en esta nueva etapa personal.
Lo sé porque cuando te miro veo a alguien que me ha devuelto la alegría y las ganas de vivir. Porque cuando no estoy contigo te extraño constantemente.
Lo sé porque cuando estoy contigo el mundo y los problemas me importan poco. Porque como te dije una vez, lo llenas todo de mariposas de colores y sobre todo, porque si por un instante pienso que puedes desaparecer de la misma forma que llegaste, algo por dentro se me estremece.
Aprovecho para pedirte que sigas teniendo tanta paciencia como hasta ahora. Ya sabes que me está costando un poquito asimilar determinadas cuestiones, pero te prometo que lo conseguiré.
Hace muy poco te dije que en mi calendario no existe el “pasado mañana”, pero sí tengo claro que quiero que formes parte de mi “hoy”. Quiero que estés presente en mi día a día y sentir que contigo todo es posible. Que no importa que los sueños se derrumben, porque juntos inventaremos nuevos sueños, y que aunque el camino esté lleno de obstáculos, si nos lo proponemos, saldremos adelante.
Quiero sentir cada día esta punzada de emoción que me atraviesa el alma cuando te pienso. Ponerme nerviosa cuando me miras y no dejar de contar las horas que faltan para verte.
Quiero sentir que cada día es un misterio, que cada día es una sorpresa, que cada día es una nueva oportunidad y que cada día…tú vas a estar ahí para vivirlo conmigo.

Apuntes

Sobre mi mesa reposa una hoja de papel naranja llena de garabatos y anotaciones. En ella voy apuntando cosas que durante mis períodos de “buceo cibernético” me resultan interesantes. Nombres de blogs, palabras sueltas y frases que me llaman la atención. Supongo que con ello trato de encontrar ideas para ponerme a escribir y no quedarme dormida en los laureles.
Entre mis notas encuentro varias frases que me han tocado de lleno, quizás porque me encanta jugar con las palabras, combinarlas de diferentes maneras, buscar nuevos significados y utilizar recursos lingüísticos que despierten la imaginación.
Una de ellas, cuyo autor desconozco, dice que “los buenos ratos hay que fabricarlos, porque los malos llegan solos”.
Decía también una bloguera que se dedica a “coleccionar contradicciones” que hay que “sacarle punta al mundo” y que “no hay peor rival que nuestras propias debilidades”.
Me llama también la atención alguien que “continuamente busca salidas aunque le encanten los laberintos” o aquella soñadora “con cicatrices de ilusiones rotas esparcidas en la palma de su mano”.
He decidido que a partir de hoy voy a aplicarme un poco más en eso de fabricar buenos momentos, seguro que la vida será mucho más agradable.
Me haré coleccionista de instantes inolvidables junto a las personas que quiero.
Quiero coleccionar besos, abrazos, miradas, caricias, sonrisas y palabras de amor.
Intentaré sacarle punta a mi mundo, tratando de que mis barreras emocionales no limiten mi presente ni mi futuro.
Recorreré tantos laberintos como me encuentre en la vida en busca de salidas y soluciones.
Esparciré en el infinito mis ilusiones rotas, y con las palmas de mis manos intentaré alcanzar nuevos sueños, sin que ninguna cicatriz suponga un impedimento para llegar, al menos, a rozarlos.

martes, 4 de agosto de 2009

A mi conciencia

No es necesario que sigas insistiendo. No voy a posponer más esta conversación contigo. Ha llegado el momento de que nos sentemos a hablar de nuestras cosas. Ponte cómoda y aclaremos de una vez esta situación.
Intentemos ser completamente sinceras la una con la otra, no tiene ningún sentido que pretendamos engañarnos, nos conocemos demasiado bien. Sé que perdería el tiempo tratando de convencerte de algo que sabes incluso mejor que yo.
Empezaré por decirte que no sé por qué te empeñas en restar felicidad a este momento de mi vida, atormentándome con cosas del pasado. Ya está bien, déjame cerrar esa puerta para siempre y olvida los reproches. No vas a conseguir que vuelva a ser la misma de antes, por mucho que lo intentes.
Ya sé que para ti también es difícil adaptarte a esta nueva situación y que por eso quieres hacerme sentir culpable de mi “despertar a la vida”. Estabas demasiado acostumbrada a mi letargo emocional, a mi forma de adaptarme a todo y a todos sin que nada ni nadie se adaptara a mi, a pensar que cada uno tiene lo que se merece, lo que ha elegido.
También te acostumbraste demasiado a mi “conformismo” y a ciertos “prejuicios sociales” como el qué dirán, fruto de una educación tradicional en un entorno demasiado reducido.
Lo siento, pero tú tampoco me vas a convencer. Estoy decidida a no prestarte atención en este asunto, llevas demasiado tiempo saliéndote con la tuya y ahora yo tengo otras expectativas para mi vida.
No te tengo que dar más explicaciones, no necesito tu permiso para hacer lo que quiera, merezco una nueva oportunidad de ser feliz, aunque “me acoses” con chantajes emocionales y falsos argumentos. En el fondo las dos sabemos que lo que pasó ocurriría tarde o temprano.
He estado demasiado tiempo encadenada a la nada así que ahora que he descubierto que las cadenas que más atan son aquellas que te dan la libertad de hacer lo que quieres, procura entenderme. Sé que haces muy bien tu trabajo acampando en mi cabeza, pero creo que no merezco tus esfuerzos por hacerme sentir mal. No voy a seguir sintiéndome culpable por vivir y disfrutar de este momento.
Sí, lo quise. Lo quise hasta el punto de haber hecho cualquier cosa por él. Renuncié a muchos pedazos de mí misma para adaptarlos a su forma de ser y de ver la vida. Me quedé con huecos vacíos y sin piezas de sustitución. Aún así sabes que quise tirar para delante. Que siempre pensé más en sus necesidades que en las mías, en no hacer daño a nadie, aunque el daño me lo hiciera yo por no saber ponerme en mi lugar.
¿Ahora qué pretendes? ¿Que siga pensando antes en los demás que en mí misma?.¿Preferirías que siguiera siendo la chica de mirada perdida a la que le robaron la sonrisa?.¿Te sentirías mejor si continuara con las alas rotas sin poder avanzar?
Sé que en el fondo me aprecias y quieres lo mejor para mi. Lo que sucede es que te cuesta un poco creer que tenga ante mi una nueva oportunidad de ser feliz y temes que me equivoque de elección. Quédate tranquila, alégrate por mi y celebra conmigo que las cosas han cambiado. Ahora no sólo miro al frente, sino más allá del infinito. La sonrisa se ha vuelto a dibujar en mi rostro y mis alas están preparadas para volar. Déjame descubrir nuevos destinos.

viernes, 31 de julio de 2009

He recuperado mis sueños.

Ahora que te he conocido, empiezo a recordar,
Y recordando recuerdo, que había olvidado soñar.

Mis sueños se habían quedado solos demasiado tiempo, escondidos en cualquier rincón. Quizás los guardé en aquel cajón que sirve para meterlo todo y en el que nunca encuentro nada de utilidad.¡Prometo hacer limpieza un día de estos!
El caso es que no recordaba qué había hecho con mis sueños, sólo que dejé de soñarlos y me olvidé de ellos, como quien olvida dónde puso la bombilla de recambio y se pasa una larga temporada a media luz.
Sólo me preocupaban las cosas que me hacían falta en el día a día, y los sueños dejaron de formar parte de lo cotidiano. Me creí más importante que ellos, fíjate que ingenua. ¡Con lo importante que es soñar!
He vuelto a rebuscar en cada rincón de mi vida y como juguetes viejos que un día inesperado aparecen en el desván de los recuerdos, cubiertos de polvo, los he vuelto a encontrar. Ahí estaban mis sueños, deseando que les diera el aire.
Reconozco que en la búsqueda no he estado sola, habría sido un poco más complicado encontrarlos y probablemente me habría llevado más tiempo. Eso sin contar que soy un poco “miedica” y me asustaba revolver entre recuerdos que hieren, o encontrar algún bichito acampado a sus anchas, comiéndose mis sueños. Pero no, ahí estaban, ajados por el tiempo eso sí, pero intactos. Listos para volverlos a usar, a falta de una pequeña puesta a punto, pero nada demasiado importante.
¡¡Qué sensación tan bonita la de volver a soñar no sólo cuando duermo!! ¡¡Qué alegría haber rescatado mis sueños!!
Gracias a todos los que me han ayudado, especialmente a ti artista, que con tus manos has guiado mis pasos hasta encontrarlos.
Ahora sueño con momentos de risas colándose por los rincones. Con planificar destinos lejanos en vacaciones. Con caminar por la orilla del mar cogidos de la mano, sin que importen las miradas de conocidos ni extraños.
Sueño con tardes de luna y noches de inmenso sol, con hablar desde el silencio y gritar con el corazón.
Sueño que no existirán secretos ni distancias que nos separen, que el amor y el respeto nunca serán rivales.
Sueño con niños corriendo en una casa con flores. Con jornadas domingueras de cañas y camarones.
Sueño con tardes de cine, con mojarnos bajo la lluvia, con llenar nuestra despensa de caricias y ternura.
Dormida sueño contigo y despierta también te sueño, ahora brillan más los días y las noches se oscurecen menos.
Sueño que no voy a dejar de soñar, sueño que tú eres mi sueño y quiero soñar cada día que también éste es tu sueño.

jueves, 30 de julio de 2009

Queria amiga "Felicidad"

Desde hace unos meses tenía ganas de escribirte para darte las gracias por ser como eres, y dejarme entrar de nuevo en tu vida.
Quiero a su vez pedirte perdón porque a veces no he confiado mucho en ti y me he quejado demasiado de que me dieras la espalda, aún sabiendo lo ajetreada que estás. Me olvidaba de que no siempre puedes prestarme tanta atención.
Si te soy sincera me molestó un poco que te marcharas sin avisar, especialmente porque pensé que te encontrabas cómoda a mi lado, aunque ahora sé que no es lo mismo estar cómoda que acomodarse.
El caso es que también te quiero dar las gracias por haber regresado tal y como te fuiste, sin hacer ruido. La diferencia es que ahora has vuelto con un poco más de madurez y experiencia y, no veas cómo se te nota. Especialmente después de saber que estuviste perdida sin rumbo, una corta pero intensa temporada.
Te agradezco que te hayas vuelto a acordar de mi, a pesar de nuestras “desavenencias” en el pasado. Espero que ésta reconciliación sea para siempre o al menos, que dure mucho tiempo.
Sí, ya sé que tendrás que marcharte de vez en cuando, pero espero que sea por muy cortos espacios de tiempo. Yo mantendré la puerta abierta para recibirte una y otra vez, deseando siempre que regreses.
También sé que como siempre, estás desbordada de trabajo y que no puedo exigir mucho sino aprender a valorar lo que me das. Cada vez son más las personas que te necesitan y me consta que intentas hacerle un hueco a todas, aunque a veces tardes un poco más de la cuenta en llegar a los lugares donde reclaman tu atención. Sé que es por el exceso de trabajo, así que no te lo tendré en cuenta.
Gracias por regalarme este nuevo vestido que, según me han dicho, me favorece. Los colores alegres siempre han sido tus favoritos y no me extraña, porque sientan mucho mejor. Espero que no tengas que volver a regañarme por vestirme tanto de oscuro, te confieso que eso fue antes de que regresaras a mi lado.
Amiga “Felicidad”, quiero terminar estas líneas pidiéndote que me des un buen tirón de orejas si alguna vez te tengo cerca y no te veo, ya sabes que a veces soy un poco despistada. No tengas ningún reparo en recordarme tantas veces como haga falta, que soy una persona con mucha suerte por contar “contigo” otra vez.
Déjame cuidarte, quiero tener cada día la oportunidad de darte las gracias por estar ahí...

Aquí estoy yo...

Hoy he pasado buena parte de la mañana ojeando distintos blogs cuyas direcciones han llegado hasta mi de casualidad. Tenía interés en hacerme una idea más precisa de para qué utiliza la mayor parte de la gente este tipo de espacios cibernéticos.
Los hay de todo tipo. Literatura, cine, arte, música, opinión, (cultura en general), y sobre todo los hay que abordan la vida y milagros de sus protagonistas.
Sin darme cuenta me enfrasqué en la vida de personas muy dispares entre sí, haciendo míos sus pensamientos, alegrándome de sus logros y resoplando por sus fracasos.
La cuestión es que he pasado horas inmersa en un montón de historias, poniéndome en el lugar de otras personas y olvidándome de mirar el reloj. Olvidándome de mi propia vida. Esto me ayuda a corroborar que quienes leemos los blogs de personas desconocidas, en el fondo deseamos escapar temporalmente del mundo que nos rodea.
A través de esta ventana nos permitimos la licencia de expresar pensamientos, emociones, sentimientos, miedos o preocupaciones, que son más fáciles de compartir con personas desconocidas que con nuestro propio entorno.
Desnudarnos interiormente, abrir nuestra particular caja de pandora y dejar que se escape lo que hay dentro, para que alguien como tú o como yo, lo atrape en forma de palabras, líneas…historias al fin y al cabo. De eso se trata.
Creo que escribir sobre nuestras experiencias es como visitar al psicólogo pero más barato. En el fondo todos estamos deseando que alguien nos escuche. Por paradójico que suene, cada vez nos comunicamos menos entre nosotros, a pesar de que estamos en la llamada era de la comunicación. Demasiada información procedente de todo tipo de medios (prensa escrita, radio, televisión, internet) y sin embargo, cada vez dedicamos menos tiempo a charlar con la gente de nuestro entorno.
Las prisas, el trabajo, el estrés, el agobio de llegar a final de mes con algo en la nevera…nos convierten en seres cada vez más independientes, más aislados. Por eso, muchos de nosotros al final buscamos cualquier ventanita a la que asomarnos para gritarle al mundo “aquí estoy yo”

miércoles, 29 de julio de 2009

Sólo una voz...

Navegando por Internet he leído la palabra “chiringuito” y me han venido un montón de recuerdos a la cabeza. Con cierta nostalgia echo la vista atrás. El próximo mes de octubre hará dos años que, con unas ganas tremendas de emprender nuevos proyectos, colgué el cartel de CERRADO en mi particular "Chiringuito Musical" .
Un programa de radio con el me gané la vida durante casi cinco años. Cada día sobre las nueve de la mañana abría sus puertas, para que cualquier persona que lo deseara, se colara en su interior y me acompañara durante cuatro horas en directo.
Mi chiringuito no necesitaba de un mantenimiento especial, su puesta a punto pasaba por encender el aparato de radio y que la magia de las ondas se ocupara de reunirnos a través de un dial.
Cuando subía la pista amarilla de una mesa de sonido llena de botones (de los que yo desconocía la utilidad de la mitad), mi micrófono ya estaba listo para transportar mi voz a cualquier rinconcito en el que me dejaran colarme.
Siempre fue especial el comienzo del programa. En ese momento de bienvenida no tenías ni idea de las sorpresas que te depararía la jornada radiofónica, ni quién o quiénes estarían esa mañana tras el transmisor. De ahí la importancia que tiene para mi el directo, la improvisación. Cada programa era una nueva aventura, un nuevo reto.
Habíamos creado una pequeña gran familia que iba aumentando cada día, fieles a ese chiringuito en el que compartíamos todo tipo de anécdotas, mensajes y comentarios. Momentos inolvidables que tocaban la fibra sensible de cualquiera.
Vivimos con intensidad grandes historias de amor, nos fuimos muchas veces de boda y de bautizo, celebramos infinidad de cumpleaños, y también lloramos con alguna ruptura sentimental.
Grandes acontecimientos que nos hacían cómplices de la vida de “los otros”. Siempre con una banda sonora diferente, especial e inolvidable para muchos. Esas canciones que habían marcado momentos especiales y otras que se abrían paso por estar de actualidad.
No importaba el aspecto de nadie, día a día aprendíamos a conocernos a través del corazón y por raro que parezca, también aprendimos a querernos más allá de lo que para mi era un trabajo y para los oyentes, una diversión.
Traté en todo momento de que se sintieran como en casa, lo más cómodamente posible. Nunca faltó un soplo de aire fresco para atajar las altas temperaturas del verano ni un “algo calentito” cuando el frío paralizaba las articulaciones. Me ocupé a diario de que el almacén del chiringuito siempre estuviera lleno de palabras de ánimo, pensamientos positivos, reflexiones, juegos, risas y un poco de humor.
Me consta que con esos ingredientes bien combinados, conseguíamos amenizar largas y pesadas jornadas de trabajo para muchos, trayectos interminables para otros y que las labores domésticas fueran un poco más llevaderas para "mis marujas" (con todo mi respeto y cariño)
Gané grandes amistades que aún hoy conservo, a pesar de que mi voz no ha vuelto a pulular por las ondas de la radio. No he vuelto a subir aquella pista cuyo color amarillo diferenciaba mi micrófono de los demás. No he vuelto a abrir las puertas de mi chiringuito, no he vuelto a comunicarme a través de la radio. Sin duda uno de los medios de comunicación más mágicos e interesantes que existen.
Cuántas pasiones han levantado grandes profesionales de la radio sólo por su voz. Esa voz que se te mete dentro, que te seduce, que te invita a imaginar...de la que te llegas a enamorar platónicamente.
Con esta entrada en mi blog quiero dar las gracias a tantas y tantas personas que pasaron por mi vida en esa etapa profesional. Personas anónimas, amigos, familiares, compañeros. Todas y cada una de ellas hicieron posible una andadura radiofónica que me aportó innumerables momentos que jamás olvidaré. Me permitieron expresarme libremente a través de la música, me hicieron un hueco en sus hogares y lugares de trabajo, me llevaron en sus coches, me regalaron palabras de agradecimiento, me hicieron partícipe de sus confidencias. En definitiva, me incluyeron en sus vidas a pesar de que para la mayoría era una completa desconocida.
Confieso que yo fui la que más recibió durante ese tiempo, porque gracias al cariño que me brindaron y que yo sentía cada día, pude superar muchos baches y obstáculos personales y profesionales.
No se puede pagar con dinero la sensación de que te quieran, a pesar de saber que sólo eras “la voz del chiringuito”


(Sintonía del programa: "Yo quiero bailar")


martes, 28 de julio de 2009

Terrorismo doméstico...amores que matan

Son las 9:17 horas de este martes 28 de julio y acabo de tomarme un café a hurtadillas porque me he vuelto a levantar con el tiempo justo para llegar al trabajo. Una escapada rápida me ha permitido adquirir mi primera dosis matinal de cafeína.
Hoy apenas suena el teléfono, se nota que estamos en pleno verano y que la mayoría de la gente está más preocupada de gestionar su período vacacional que de “luchar” contra la Administración.
La llamada de una señora interesada en contactar con la Oficina Comarcal de atención a las mujeres víctimas de maltrato, ha disparado una especie de alarma en mi cabeza. Su voz tímida, apagada y temblorosa me ha recorrido todo el cuerpo proporcionándome un extraño escalofrío.
Automáticamente mi cerebro se pone en funcionamiento e imagino las circunstancias que han llevado a esta señora anónima para mi, a decidirse a llamar. Sobre la marcha deduzco que necesita ayuda profesional, asesoramiento jurídico o atención psicológica, para salir de una realidad que la atormenta en silencio.
Probablemente será la primera vez que marque ese número de teléfono, a pesar de que la idea le habrá rondado miles de veces por la cabeza.
Probablemente se sienta avergonzada y culpable por buscar ayuda, por hablar de su situación personal y darse cuenta de que es real, aunque lleve tiempo empeñada en creer que lo que le pasa es algo puntual y pasajero.
Seguramente se pregunte si realmente es una víctima de la violencia de género o quizás lo que le está sucediendo sea culpa suya por no ser tan buena compañera, esposa o amante como debería.
Quizás los últimos insultos de su pareja aderezados con algún que otro golpe, hayan sido la gota que ha colmado el vaso. Quizás se haya dado cuenta de que de seguir así, él podría arrebatarle la vida en una de tantas “discusiones”. Quizás se haya cansado de ocultar con maquillaje las huellas de sus desavenencias y aparentar que no pasa nada. Quizás no pueda soportar por más tiempo el asco que le supone “tenerlo encima” y fingir placer, cuando él llega a casa con ganas de pasarlo bien y ella se convierte en un mero objeto sexual, para evitar otra discusión.
Al igual ha sido la mirada de espanto de sus niños al escuchar los gritos tras las puertas cerradas con llave. Las lágrimas derramadas y las que quedan por derramar. La vergüenza de cruzarse en el ascensor con el vecino que todo lo oye pero que finge no darse cuenta de nada. La rabia de tener que callar todo lo que le gustaría gritarle sin miedo a represalias, o sus ganas de vivir en paz, de construir una nueva vida en la que no quepa el miedo y el dolor. Quizás esos hayan sido los detonantes para decir ¡basta ya!. Quizás por alguno de esos motivos o por cualquier otro, haya decidido salir del particular infierno en el que la ha metido uno de tantos hijos de puta cobardes e infelices, que miden su hombría por el tamaño de lo que les cuelga entre las piernas.
Quizás me esté montando una película disparatada y sin sentido. Ojalá todas estas divagaciones no tengan nada que ver con la vida de esa señora ni de ninguna otra, pero me temo que no voy mal encaminada. Basta con leer la prensa diaria para comprobar que no exagero.
La violencia doméstica se ha extendido como si se tratara de una epidemia, tanto es así que da miedo, es alarmarte. Asusta que la persona a la que quieres o que un día quisiste, haya podido contagiarse e intente “curar su machismo” con golpes físicos o psíquicos.
Desconozco los motivos que tiene cada mujer para soportar de forma prolongada una situación de violencia doméstica, especialmente cuando, como en mi caso, el maltrato no pasa por lo físico y no hay marcas que delaten esa pesadilla. Pero sí sé cuáles fueron los míos. Sé por qué aguanté su falta de respeto, las subidas de tono, el que me hiciera sentir culpable de cada una de las discusiones y hasta que me acostumbrara a pedir perdón por ser como soy.
La falta de autoestima minó mi vida anulando mi personalidad. El amor mal entendido. El justificar lo que nunca debí considerar normal en una pareja, y el negarme a creer que alguien que me quería de verdad pudiera hacerme daño a propósito, no me permitieron darme cuenta de que el verdadero amor no entiende de ningún tipo de maltrato. Por eso, aguanté sin darme cuenta de que aguantaba.

lunes, 27 de julio de 2009

Dos trazos y un borrón

Comienza la última semana de un mes de julio que está resultando bastante caluroso.
Los termómetros comenzaron hace días su particular venganza contra el frío invierno que este año se prolongó más de lo habitual.
Vuelvo a empezar la semana con un poco de sueño, aunque no importa el cansancio porque he disfrutado de un estupendo y variado fin de semana, que sólo se ha visto empañado por un acontecimiento trágico que me hace reflexionar sobre el valor del presente, del ahora, del momento.
Una llamada telefónica de una compañera de trabajo, me pone al corriente del fallecimiento del hermano de alguien relacionado muy directamente con mi ámbito laboral y también personal. En los últimos meses la relación con esta persona dejó de ser exclusivamente profesional para compartir algunos momentos de mesa y mantel salpicados de horas de charla, confidencias y algunas risas. Lo cierto es que me ayudó mucho en un momento bastante delicado para mí a nivel emocional.
Me impactó mucho la noticia. La muerte inesperada de alguien conocido siempre es un trago amargo, pero en este caso además recordé que la figura del difunto en cuestión, había sido en alguna ocasión uno de los temas de nuestras largas charlas.
Aunque intenté no pensar demasiado en el tema, lo tuve presente todo el fin de semana, imaginando el dolor de la familia y el varapalo tan grande que les había vuelto a dar la vida.
La pérdida de un ser querido siempre nos lleva a pensar en lo injusta y corta que es la vida y a replantearnos muchos aspectos como el hecho de intentar aprovechar más y mejor nuestro tiempo.
Como dice Rosana Arvelo en una de sus últimas canciones “la vida son dos trazos y un borrón”.
Yo quiero hacerme el firme propósito de vivir preocupándome sólo de aquello importante, de lo que vale la pena. Quiero aprender a disfrutar más de lo que me rodea, de las pequeñas cosas de mi vida cotidiana, de las personas que están a mi lado y hasta de los momentos en los que no hago nada. Me acaba de venir otra frase a la cabeza, “la muerte está tan segura de ganarnos, que nos deja toda la vida de ventaja”.
Al final, sólo cuentan los momentos que vives, y lo importante es el contenido de esos momentos.
Dejando a un lado este suceso, quiero contarte que durante el fin de semana tuve la oportunidad de recargar mis pilas de la felicidad y que ya vuelven a rebosar energía por todas partes.
Me gusta esta sensación de no importarme el mundo ni lo que suceda en él. Esta sensación de que nada ni nadie te va a quitar la sonrisa tonta de la boca, esa que se te pone cuando estás con alguien especial y deseas que el tiempo se detenga para siempre.
Adoro este estado de idiotez en el que las cosas malas dejan de ser tan malas y los momentos buenos se convierten en momentos extraordinarios. Me encanta abrir la boca para decir tonterías, sin analizar las palabras, sin pensar las frases. Sonreír por cualquier chorrada sin parecer que he perdido el norte. Que me roce la mano en cualquier esquina y me robe un beso tímidamente, y que cuando estamos solos me haga sentir que no hay mayor volcán en la tierra que su cuerpo ardiendo de deseo por mi.


jueves, 23 de julio de 2009

Un poco de mi.

Como cada mañana agoto los últimos minutos antes de levantarme de la cama con el tiempo pisándome los talones. En menos de una hora debo estar en mi puesto de trabajo con el aspecto lo suficientemente apropiado como para no suscitar preguntas indiscretas sobre mi mala cara entre mis compañeras, que por cierto, habrán comenzado su jornada laboral entre diez y quince minutos antes que yo.
Llevo meses sin dormir más de cinco horas seguidas antes de que suene la alarma del móvil indicándome que debo ponerme en pie, no porque padezca de insomnio sino porque mi portátil, la noche y yo, nos llevamos demasiado bien (por mi propia salud debería romper vínculos).
Procuro tomar una dosis de cafeína antes de comenzar a trabajar. Necesito mantener los ojos abiertos durante las próximas horas. Soy una zombi cuando por causa de fuerza mayor me es imposible saborear mi café humeante de primera hora de la mañana.
Llego a la oficina y lo primero que hago tras encender el ordenador es poner algo de música, ahora me lo puedo permitir ya que mis funciones laborales son de lo más “light” (algo que por cierto me está agobiando mucho, porque siempre he sido una persona muy activa en el apartado laboral).
Hoy a pesar de la resaca de sueño que arrastro, estoy especialmente contenta. Por una parte termina mi semana de trabajo aunque es jueves, ya que mañana tengo el día libre, y por otra, dentro de unas horas veré a alguien especial a quien extraño mucho. Con estos ingredientes espero que la mañana transcurra animada, aunque seguro que las horas se hacen un poco más lentas por las ganas de que pasen.
Son las 8:30 y ya ha comenzado a sonar el teléfono. He de confesarte que desde hace dos semanas me ocupo de recepcionar las llamadas que se reciben en la Administración para la que trabajo desde hace casi dos años. No está mal teniendo en cuenta que antes desarrollaba otras funciones que no me dejaban tiempo ni de respirar por el mismo salario que ahora, pero la verdad es que en estos momentos no me siento nada satisfecha a nivel profesional. Me lo tomaré como un pequeño paréntesis tras el agotamiento físico y psicológico de los últimos meses y espero que tal y como me han dicho sea algo provisional, una simple sustitución.
Estos últimos días, para matar el tiempo, una pantalla en blanco me indica que es el momento de ponerme a escribir, ahora sólo falta saber sobre qué. Me gustaría tener un listado de temas sobre los que poder opinar y comentar, así las horas pasarían mucho más rápido, pero estoy un poco espesa. Dejo que mis dedos se deslicen solos sobre el teclado, seguro que al final consigo escribir algo, de lo que no estoy tan segura es de si será interesante para alguien.
Te contaré algunas otras cosas sobre mi. Ya te he puesto en antecedente de cómo marcha mi vida profesional, y supongo que si has leído mis entradas anteriores, te habrás hecho una ligera idea de mi situación sentimental.
De cualquier forma, te lo puedo resumir de la siguiente manera; “soy una mujer a la que el amor y el trabajo le han dado una patada en el culo”. Eso sí, quiero puntualizar que tengo motivos suficientes para seguir considerándome una persona muy afortunada, especialmente con la que está cayendo en todo el país.
Tengo gente que simplemente me aprecia y gente que me quiere mucho y se preocupa por mi. También tengo una silla confortable que ocupar cada mañana en el trabajo. Son buenos motivos para considerarme privilegiada (¿no te parece?)
Hace cinco meses, el amor me puso la zancadilla y me caí de narices, pero afortunadamente encontré un buen cirujano que está recomponiendo con total delicadeza lo que se fracturó con el golpe. La parte del corazón fue la más dañada, pero me asegura que con un poco de paciencia y cuidados intensivos, se recuperará con éxito. Y en eso estamos, con un tratamiento diario de mimos para curar ese corazón roto, que ya no duele tanto y que ahora late a otro ritmo.
Comienzo el día con una dosis de agradecimiento por las muchas oportunidades que ofrece la vida. El resto del tiempo combinamos la ilusión con la alegría, el cariño con la comprensión, las risas con las sonrisas, las miradas con los silencios y muchas cápsulas de ternura, sinceridad y comunicación.
La verdad es que me siento mucho mejor tras los primeros meses de tratamiento, y espero seguir evolucionando favorablemente.
Siempre me he considerado una mujer fuerte y capaz de afrontar cualquier inconveniente. No me asustan los problemas si existen soluciones, aunque reconozco que en alguna ocasión he hecho una montaña de un grano de arena.
Con el tiempo voy aprendiendo que a veces hay que evitar nadar contracorriente y dejarse llevar por la marea, al fin y al cabo te cansas menos y reservas fuerzas para otro tipo de batallas.
La munición más efectiva para dejar k.o. a tu “enemigo”, es aquella que no hace ruido, ni trata de hacer más daño del que recibes. La paciencia y la honestidad, son las claves para que cada persona acabe en el lugar que le corresponde, y tengo muy claro que con una conciencia limpia se descansa mucho mejor.
Poco a poco me voy desprendiendo de complejos e inseguridades, aunque me queda mucho camino por recorrer. Estoy perdiendo el miedo a equivocarme y aprendo día a día que debo confíar más en mí y preocuparme menos del futuro.
Estoy aprendiendo que la vida es un Hoy y no un Mañana.